Diversidad y representación en la literatura

Cómo escribir un viaje en altamar y otras cositas sobre navegación

Quién no recuerda aquella memorable última escena de la sexta temporada de Juego de Tronos, en la que toda una flota de barcos se dirige a Poniente en cabeza de Daenerys Targaryen. Cada vez que la veo me pregunto cómo diantres HBO va a convencernos del desembarco de nuestra Khaleesi en Desembarco del Rey.

Pues bien, más allá de la perplejidad que me produjo reconocer que los dothraki son tan buenos marineros ─¿acaso no viste como iban de popa a proa con amarres e izaban velas sin pestañear?─, me muero por saber en cuánto tiempo llegarán.



Share:

El viaje por tierra en un mundo de fantasía

Continuando con nuestra serie de entradas sobre las distancias entre dos puntos en un mapa de fantasía y el tiempo que tardan nuestros personajes en recorrer esas distancias, hoy abordaremos el álgido tema de los tiempos.

¿Por qué Meñique aparece en un capítulo en el Valle de Arryn y sin pestañear en el capítulo siguiente está hablando con Sansa en el Norte?

Sí. Se hacen los de la vista gorda con el tiempo estos de HBO. 

Para este tema haré uso del conocimiento adquirido durante interminables horas como narrador de juegos de rol, y aquí agradezco ni más ni menos que a mis queridos amigos de Comunidad Umbría, Chemo y compañía, quienes promueven esta actividad friki como pocos lo hacen.

Volviendo al ruedo, uno de los beneficios de ser amante de la lectura es que te comes las guías de los juegos de rol en un santiamén, y estos librillos vienen repletos de casi todo lo que se puedan imaginar. Incluso cómo trabajar los viajes.



Share:

Guía básica para calcular distancias en una novela de fantasía

Hace poco, en la entrada Cómo crear la línea de tiempo de un mundo fantástico, un usuario solicitó mi consejo para «determinar el tiempo de viaje en un mapa bastante grande (teniendo en cuenta que es medieval, solo hay caballos, carruajes y barcos)».

Más que complacido no puedo estar de responderle, pero debo ser honesto al decir que un simple mensaje por correo electrónico no basta para la lluvia de ideas que inundó mi mente (lo mismo ocurrió con la entrada sobre mitopoeia o el arte de inventar mitos). Es que pocas veces, cuando inventamos mapas de aldeas, regiones o mundos enteros, nos detenemos a pensar sobre las distancias entre sitios. Esta omisión tarde o temprano afectará la movilidad en nuestra historia. Como ejemplo traigo la novela Canción de Hielo y Fuego, en la que sus personajes recorren Poniente violando en ocasiones los principios de la cartografía y haciendo quedar en ridículo al mismo Gokú.



Share:

Reseña El dios asesinado en el servicio de caballeros

Un nuevo libro terminado, una nueva reseña. Aunque en verdad este no ha sido el último libro que he leído en todo este tiempo, simplemente es el primero en mi lista de pendientes y uno de mis favoritos.


El libro llegó a mis manos por culpa de Ana Katzen, quien lo reseñó en su blog y despertó mi curiosidad ¿Detective de asuntos paranormales? ¿Y Ana Katzen se rió a carcajadas mientras lo leía? 

Cito:
Puedo contar con los dedos de una mano las novelas que me han hecho reír a carcajadas. Pues esta es una de ellas, y parece que ocupa el dedo del medio.


No soy muy de comedias, pues ya lo intenté una vez con La Conjura de los necios y no me fue muy bien. Sin embargo, este libro presentaba un plus que quizás le hizo ganarse un lugar en mi corazón: su autor es español.

Además, de un momento a otro las reseñas, positivas la mayoría, sobre El dios asesinado en el servicio de caballeros, cayeron como una avalancha. Por todos lados me encontraba con comentarios y más comentarios. Era como un mensaje divino que decía "tienes que leerlo, Piper. Tienes que leerlo".

El gran problema para este libro era que por delante tenía a A Lupita le gustaba planchar, de Laura Esquivel.

En fin, Lupita pasó sin mucha pena ni gloria y Parabellum se apropió de mis noches y mis momentos libres.

De regreso a la reseña, su autor es Sergio S. Morán, quien también es autor del cómic electrónico !Eh, tío!, del cual a partir de ahora soy fiel seguidor. 

El libro ha sido publicado por la editorial Fantascy y abarca 336 páginas del, según la web megustaleer, género ciencia ficción y fantasía.

Entremos ahora en confianza. En serio, te pegas de este libro desde que lees la sinopsis. Me quito el sombrero.

Verónica Guerra, alias Parabellum, se acaba de encontrar el cadáver de un dios griego en el maletero del coche y no recuerda qué hace ahí. Pero Verónica es detective paranormal y eso no es lo más raro que ha visto.
Todo apunta a que ha sido apuñalado en un caso más de peleas de bandas entre panteones mitológicos y mucha gente parece interesada en que no lo remueva más de lo necesario. A Verónica le gusta su trabajo y un misterio así puede ser difícil de ignorar; aunque quizá no tanto cuando hay facturas que pagar y otros casos que resolver.
El problema es que tras el descubrimiento del cadáver los acontecimientos se precipitan, con el riesgo de que dos facciones divinas acaben declarándose la guerra en pleno centro de Barcelona. Verónica tendrá que vérselas con valkirias, vampiros, fantasmas y duendes irlandeses y evitar acabar siendo convertida en piedra si quiere resolver el caso. Y todavía debe sacar tiempo para llevar su coche a pasar la ITV.
No es una semana fácil para Verónica. Pero nadie dijo que ser detective paranormal fuera un trabajo fácil.

A partir de este momento nos sumergimos de lleno en el inframundo de Barcelona, repleto de mitos y leyendas. Desde dioses griegos, nórdicos, irlandeses e hindúes hasta vampiros y una ración de fútbol (sé que fútbol y Barcelona no atraen a un madridista, pero pueden estar tranquilos. Aquí no hay fanatismo). El autor combina su conocimiento e investigación sobre el tema con una manejada dosis de humor. En pocas palabras, estamos hablando de una novela bien tratada.

Siempre he pensado que la historia de detectives es un género que tiene una falencia o punto débil: las pistas, sospechosos y deducciones muchas veces se introducen y se resuelven como auténticos Deus Ex Machina. Esto no sucede en El dios asesinado en el servicio de caballeros, o al menos si lo hace, sabe maquillarlo a la perfección. Cada giro y evento suceden por una razón ─incluso el hecho de que en el bar irlandés encuentre pistas tan fácilmente─. 

Otro punto a su favor es que Sergio, sí, si no lo recuerdas el autor se llama así, sabe manejar el punto de vista femenino y en primera persona de forma magistral, sin entrar en estereotipos ni clichés, algo de lo que deberíamos aprender muchos escritores. No necesita hablar de su menstruación ni de como se siente de fea todos los días al verse al espejo. No, es una chica que lleva una doble vida: por un lado Parabellum enfrenta demonios y fantasmas, mientras que por el otro, Verónica resiste las embestidas de su curioso novio y su extraña suegra.

Lo único que puedo criticar es que el ritmo es demasiado frenético, sin descanso alguno para el lector, por lo que algunas escenas intermedias brillan por su ausencia. Es decir, los escasos momentos entre Verónica y Roberto, su novio, que bien podrían ser usados como tiempo medio, no lo son, y en todo momento sucede algo relacionado con el caso. Es humilde opinión, no quiero decir que esté mal escrita.

En conclusión, recomiendo este libro si quieres divertirte, te gusta el cómic y no tienes nada en contra de las lecturas fáciles de digerir. En cambio, si amas la literatura exigente no la leas. Aquí no hallarás prosa beige ni lo último en el género, solo diversión y una historia emocionante. Léelo. Te lo recomiendo a ojo cerrado.


Share:

La ingenuidad del escritor: editoriales pirata

Esta entrada es un proceso catártico que tenía pendiente desde hace algún tiempo y que se hallaba, no sé por qué, en el gigantesco mar de borradores de Antro Narrativo. Hoy hablaré de mi primera experiencia contratando el servicio de corrección gramatical, ortográfica y de estilo. No es un recuerdo grato, pero este tropiezo desencadenó en una serie de investigaciones y conclusiones que espero sea de su utilidad.
Así nos ven algunos
Hace ya varios años, la muerte de mi señor padre despertó en mí un deseo incontrolable de escribir. Sin importar la hora o el lugar abría mi portátil y tecleaba sin parar, como si quizás fuese una deuda pendiente para con él, escritor innato. 

El fruto de aquella urgencia febril es La Triada, La Casa de los Psíquicos, una pequeña obra de aficionado, de la cual estoy más que orgulloso y que incluso imprimí por medio de la plataforma Bubok para mi propio deleite.

Da gusto encontrarse con tu libro en la biblioteca de la casa ¿Qué si alguien lo ha leído?
Sin embargo, con el paso del tiempo los artistas nos volvemos cada vez más exigentes para con nuestras creaciones y pocas veces estamos satisfechos, por lo que desempolvé el librito aquel y decidí, finalmente, y como todos deberían hacer, pasarlo por manos expertas: la famosa corrección gramatical, ortográfica y de estilo.

En Colombia, o al menos en mi región, no es muy conocido o popular el oficio del corrector gramatical y de estilo (Aunque hoy en día gracias a Dios ya cuento con mi asesor de cabecera), por lo que dejé todo en manos de la Internet.

Hallar una empresa que cumpliese con los parámetros de bueno, bonito y barato no fue difícil y Hera Ediciones se convirtió en la primera opción. En ese momento cometí el primer pecado del escritor: me dejé llevar por el deseo de ver publicada mi novela más que por el buen juicio y la razón. 

Como dice el cliché, recuerdo como si fuera ayer que cobraban 1,20 euros por página. Eran 128 páginas (Sí, una obra pequeña ¿Qué esperaban?), más añadidos... 212 euros, para un aproximado, en su momento, de $484.000 pesos colombianos. Si mi esposa se enterara.

Haz caso a este bonito volante que te entregan en las oficinas
A continuación envié la obra en formato Word, el soporte del registro de propiedad, el currículo del autor y la sinopsis, con la esperanza de quien tiene la certeza de que va a alcanzar el éxito con sentarse a esperar. Menudo capullo. 

A partir de ese momento empezó mi martirio. El tiempo pasó burlón y el tétrico silencio por parte de la editorial me obligó a escribirles solicitando información. Tiempo después recibí alentadores mensajes de cajón: 

Hemos consultado su dossier y el trabajo avanza según lo esperado, no existen retrasos que nos hagan poder pensar que no podamos entregar su informe en plazo.

Supongo que conocen a la perfección la idiosincrasia de los escritores, porque esas escuetas respuestas fueron más que suficientes para satisfacer por un tiempo mi curiosidad.

Y los días fueron transcurriendo... el plazo de entrega, como era de esperarse, no se cumplió. El desespero fue apoderándose de mi incauta alma. 

Una tarde cualquiera, entre el invierno y el verano, respondieron explicando que el texto se hallaba en manos del equipo de lectura. ¡Dos lectores elaborarían un informe de mi novela! ¡Vaya susto, creí que me estaban estafando! ¡Y dos lectores! ¡Nobel... ahí voy!

Cuando ya lo daba todo por perdido y tras un añito y ocho mesecitos de eterno viacrucis, llegó a mi bandeja de entrada el epítome de mi fracaso: un informe de lectura y mi obra en Word con unas treinta palabras resaltadas en amarillo. ¡La obra de un escritor extremadamente novato con tan solo 30 palabras resaltadas! ¡Tras casi dos años de exhaustivo análisis y el trabajo de todo un equipo de lectura! ¡Y todas las palabras resaltadas correspondían a la errónea ubicación de mayúsculas donde no debía! ¡Eso no es una corrección de estilo, gramática ni de ortografía! ¡Devuélvanme mi dinero! 

      Omite el resto del texto o te sangrarán los ojos, por favor.

En vista de que pudo ser un error, me comuniqué con Hera Ediciones y me contestaron los siguiente:

he estado revisando el documento que le envié por si adjunté el documento erróneo. He podido ver que las indicaciones con los errores están marcados en amarillo para que usted mismo los solucione, de forma que el documento enviado es el correcto. En el informe se explica el motivo por el cual están marcados cada uno de los puntos. Igualmente se los vuelvo a enviar por si los recibió mal. El proceso que debe usted realizar es revisar la obra basándose en las indicaciones que se le dan en el informe, estas indicaciones tienen una doble funcionalidad, por una parte hacer que su obra esté corregida y por otra que usted aprenda de los errores cometidos para que en un futuro no los vuelva a comenter, de esta manera será usted aún mejor escritor.
¿Qué quieres decir, experto corrector ortográfico? ¿Que debo hacer el trabajo por el cuál pagué? ¿Cambio las mayúsculas por minúsculas y mi obra está lista para participar por el Premio Alfaguara de Novela? Por si acaso, estoy siendo sarcástico... ¿Qué del estilo y la gramática?... ¿Y la ortografía? 

Posteriormente me llega otro correo en el que explican que el primer texto fue un error y que este nuevo iba revisado por la mismísima directora. Y si esta directora era tan capaz como el director de Hogwarts, podía respirar tranquilo.

En este documento tan solo resaltaron algunos nuevos errores como el espacio entre palabras y la falta de signos, pero la gramática, el estilo y la ortografía quedaron en veremos. Como decimos en Colombia... Esa platica se perdió.

Hoy en día, hallarme con el libro en la biblioteca de mi casa me recuerda lo precavidos que debemos ser los escritores al momento de buscar una editorial o de recibir propuestas que a primera vista pueden parecer jugosas. Entiendo que anhelamos ver a nuestro bebé crecer y convertirse en un adulto próspero y exitoso (Estoy hablando de los libros, no lo tomen literal), pero debemos ser conscientes de que escribir es tan solo el primer paso, y aunque no lo crean, quizás el más sencillo de todos. Lograr que nos publiquen y ser reconocidos en el medio es difícil, pero no quiere decir que nos dejemos llevar por el primero que toque a nuestra puerta o nos envíe un correo.

Debemos investigar muy bien sobre estas agencias y editoriales. Hay páginas y blogs que pueden asesorarnos en esos escabrosos temas, habla con otros escritores, participa de foros en Facebook o en la plataforma que desees. Lo importante es no quedarnos quietos ni permitir que sigamos mordiendo esos anzuelos. Despertemos, escritores. No demostremos el hambre... 

Y para soportar esta entrada, adjunto un vídeo muy interesante que encontré cuando me estaba documentando. Véanlo completo, es muy llamativo. El amigo venezolano tuvo un encuentro cercano del octavo tipo con Hera Ediciones. 


Y para terminar, aclaro dos cosas.

La primera. No digo que no pasemos nuestros textos por un corrector ortográfico, gramatical y de estilo. Es un paso necesario en todo libro y quien diga lo contrario peca por confiado. Puede que para algunos, como yo en ese momento, les parezca costoso, pero es una inversión más que efectiva. Se los aseguro. Lo importante es saber elegir quién se va a hacer cargo de ese trabajo.

Segundo. En ningún momento he dicho que Hera Ediciones me haya estafado. No, yo mismo me estafé por creer que todo lo que brilla es oro. Esa es la ingenuidad del escritor, de la que todos alguna vez hemos sufrido y para la que no existe medicina tradicional.

ACTUALIZADO. Me he tomado el atrevimiento de incluir el vídeo de Esther de El Lado Oscuro, blog que recomiendo y al que todo escritor debe estar suscrito, y aunque Hera Ediciones no es una editorial pirata, creo puede ampliar mucho más el tema sobre la ingenuidad del escritor.



Share:

Mejorar una novela usando relatos

Escribir una novela no es fácil, pero tampoco es un asunto imposible de lograr si se desea. Solo es cuestión de dejar de pajarear y ponerse a hacerlo. Sencillo... ¿Verdad? Y me lo digo todos los días...


Dale, una pipa y una maquina quizás nos ayude a escribir más y mejor
Pero si eres de los que como yo, que escribimos y escribimos pero no logramos sentar las bases de una historia, ya sea porque no nos sentimos identificados con los personajes, la atmósfera es demasiado débil o la trama se queda corta; es momento de echar mano a una de las estrategias que me ha servido cuando estoy en apuros: los relatos cortos.

Si, tal vez no es la primera vez que escuchas esta técnica, pero con el paso del tiempo he logrado sacarle todo el provecho posible y creo necesario compartir mi experiencia con ustedes, los lectores de Antro Narrativo.

Está bien, hago un paréntesis para explicar mi prolongada ausencia en este medio y el cuasi abandono en el que los he dejado: las terribles excusas. Tengo un hijo de tres años y una esposa con siete meses de embarazo (recordatorio: modificar esta entrada con el paso del tiempo); un empleo en una ciudad a treinta minutos de casa y otro empleo a cinco horas por las montañas de Colombia, más exactamente donde estuvo ubicada la zona de distensión hace ya unos años. Y aunque no lo crean, ambos trabajos son a tiempo completo.

Volviendo al tema de los relatos cortos, aclaro que esta entrada no trata sobre cómo escribirlos, sino cómo sacarles el mayor provecho en nuestro proceso de redactar una novela un poco más extensa.


Dormirse también puede servir... a no escribir nada
Durante el NaNoWrImO 2015 incursioné en el género del suspenso, y siempre he sostenido que el éxito de esta clase de historias está en el villano o en el personaje que haga las veces de antagonista. Este personaje debe ser capaz, de forma directa o indirecta, de hacer rodar la mayor parte de la historia. Por esta razón, no conocer a fondo a nuestro personaje nos llevará en picada hacia el abismo del fracaso.

Y no se trata solamente de responder casi cien preguntas sobre el personaje, aunque estos cuestionarios son bastante útiles; se trata de vivir una experiencia más cercana a él.

Un ejemplo de relatos relacionados con novelas son Los cuentos de Dunk y Egg, basados en el mundo de Canción de Hielo y Fuego, pero que actúan como precuelas de este último.

Ya dejemos tanto preámbulo... ¿cómo se hace?


Ser ambidiestro, asiático y mujer también parece ayudar...

1. Si se desea profundizar en el personaje principal de nuestra novela. 

Es quizás una de las razones más importantes, pues la intención no es mostrar la atmósfera de la novela -aunque aporta alguito-, sino centrarnos en nuestro personaje. Es decir, si tu personaje sufre de claustrofobia, puedes inventarte un relato corto o largo, tu verás, en el que te cuentes a ti mismo el porqué de aquella patología mental. O si la relación con sus padres es terrible y no detallaste mucho en la novela, un par de historias previas al hecho que desencadenó la ruptura de la relación te ayudará a conocerlo mejor.

Estos relatos, aunque bien puedes perfeccionarlos, tampoco deben ser demasiado exigentes, ya que su fin no es que los publiques y hagas una antología de ellos, sino que te familiarices con ese personaje, de manera que no lo sientas como algo desconocido sino como parte de ti. 

En este punto podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación sin un límite de historias cortas. Lo importante es no dejar cabos sueltos en el personaje que más tarde te impidan continuar con la trama principal.


2. Si se desea profundizar en otros personajes secundarios de nuestra novela. 

Solo si esos personajes son importantes para la historia y juegan un papel de relevancia, de lo contrario, no pierdas tu tiempo.

En estos personajes secundarios lo que buscamos es definir su comportamiento, carácter y personalidad. Si el lechero de la vecindad es importante para el avance de la trama, un par de historias sobre cómo reacciona ante las situaciones o cómo es su vida diaria, su voz y forma de ser, ayudarán de alguna manera, te lo aseguro.

El objetivo de recrear historias sobre personajes secundarios importantes también puede ser contar cómo y por qué llegaron a ser o estar en tu novela. 

En fin, ya es tu decisión invertir ese tiempo o no. En lo personal, lo he usado casi siempre con mis villanos. Me ayuda a comprender su motivación más a fondo.

3. Si se desea profundizar en el ambiente de nuestra novela. 

En este caso se trata de narrar historias sin usar a ninguno de los personajes de tu novela. Si esta trata de un chico japonés en una escuela de Mozambique, las historias bien pueden ser sobre la escuela, sus profesores, los padres de familia o las leyes del rector de la escuela. 

Esta técnica la he usado cuando invento nuevos mundos, nuevas leyes o ambientaciones utópicas. Por ejemplo, una de mis novelas trata sobre un mundo postapocalíptico, que debe usar energía extraída de la melanina de su población negra. Bien puedo recrear una historia que cuente el origen de esta ley, donde los científicos se debatan en el dilema ético, o una historia de espionaje en la cual Nigeria, con su mejor agente, intenta, infructuosamente, evitar la activación de este sistema de energía. O para no ir tan lejos, la historia de un grupo de supervivientes que luchan por no ser atrapados.

Vuelve y juega, aquí no entra ningún personaje, principal o secundario, de la novela, solo aquellos que nunca volverás a ver o si acaso nombrarás. Ya que lo recuerdo, también he recreado historias con los antepasados de mis personajes principales (Esto solo si es necesario).

Otra muestra clara de esta técnica la encontramos en Cuentos inconclusos, una colección de historias escritas por Tolkien. En este libro el autor proporciona información más detallada de personajes, hechos y lugares que apenas se mencionan en El Señor de los Anillos.

Para terminar digo, sin demeritar a los autores de los cuestionarios, si eres capaz de contestar las 70 preguntas que Inteligencia Narrativa nos regala para crear a un personaje, las 50 preguntas de Tinta al Sol y hasta las 100 preguntas de Reco-Rol...

¿Por qué no hacer lo mismo mediante algo más dinámico como escribir?
Share:

5 maneras de deshacerse de un personaje sin ser muy creativos

En muchas ocasiones nos hemos topado con personajes que por una u otra razón no deben ni pueden continuar haciendo parte de la historia. ¿Qué debemos hacer entonces con esos personajes? ¿Es posible seguir con la narración como si nada hubiera sucedido aún cuando te tomaste el tiempo para crearlos y darles vida? ¿Qué crees que hicieron otros escritores frente a esta situación?

Estos cinco ejemplos que he tomado de la literatura y de la televisión, algunos más descabellados y clichés que otros, definen el alcance descomunal y en ocasiones sin sentido de nuestra creatividad.  Por eso presta atención. Como cuando esa tía que introduciste en el capítulo cinco está afectando todo tu libro y ya es hora de darle mate. 


1. Que aplace una conversación. 
-Ahora que has cumplido tu mayoría de edad es hora de que sepas la verdad, pupilo.
-Oh sabio maestro. No sabes cuánto tiempo he esperado este momento.
-Si. Lo sé. Pero te lo contaré cuando regrese de mi viaje al Castillo de la Oscuridad. Ten paciencia, pupilo. Lo que vas a saber te cambiará para siempre.
-Esperaré, sabio maestro.
Han transcurrido nueve años y el sabio maestro no ha regresado...

Haz que dos personajes; ya sea por nervios, falta de tiempo, información o lo que sea, deban separarse por x lapso de tiempo. Sin embargo, entre estos dos personajes existe un tema importante que debe tratarse y que por ende se aplazará hasta su próximo encuentro. Adiós personaje. ¿Cómo lo harás? Eso ya es asunto tuyo, pero que estás obligado a evitar ese reencuentro, lo estás.

Esta estrategia además dejará ansiosos a los lectores por saber cuál era ese tema tan importante que debió hablarse. 

En Juego de Tronos la encontramos cuando Ned Stark le promete a su hijo bastardo, Jon Nieve, hablar sobre su madre tras su regreso de la capital. Ned Stark fue decapitado y al día de hoy las hipótesis sobre la madre de Nieve dan la vuelta al mundo. 

También lo vemos en este fragmento del libro, en una escena entre el mismo Jon Nieve y su tío Benjen Stark.

Tres días después de llegar, Jon había oído comentar que Benjen Stark iba a guiar una partida de seis hombres en una expedición al Bosque Encantado. Aquella misma noche fue a buscar a su tío a la gran sala común y le suplicó que lo llevara con él.
            —Esto no es Invernalia —le respondió el hombre, que cortaba la carne con la daga y un tenedor—. En el Muro, cada hombre tiene lo que se gana. Aún no eres explorador, Jon. Eres un simple novato que todavía huele a verano.
            —Se acerca el decimoquinto día de mi nombre —dijo Jon, cometiendo el error de discutir con él—. Ya soy casi un hombre.
            —Eres un niño —replicó Benjen Stark con el ceño fruncido—, y lo serás hasta que Ser Alliser diga que estás preparado para ser un hombre de la Guardia de la Noche. ¿Pensabas que porque llevas sangre Stark tendrías un trato especial? Estás muy equivocado. Cuando prestamos el juramento nos olvidamos de nuestras viejas familias. Siempre habrá un lugar en mi corazón para tu padre, pero mis hermanos son éstos.
            Hizo un gesto con la daga en dirección a los hombres que los rodeaban, todos de negro, todos fríos y duros.
            Al día siguiente Jon se levantó al amanecer para ver partir a su tío. Uno de los exploradores, un hombretón muy feo, entonaba una canción indecente mientras ensillaba el caballo y el aliento se le elevaba como una columna de vapor en el aire gélido de la mañana. Ben Stark sonrió al ver aquello. En cambio no sonrió a su sobrino.
            —¿Cuántas veces tengo que decirte que no, Jon? Hablaremos cuando regrese.

Esto sucedió en el primer libro y la saga ya va en el quinto. ¿El autor se toma la molestia de explicar qué sucedió con Benjen Stark? No, solo desapareció.

2. Que muestre la foto de un familiar.


Un personaje, generalmente uno buena onda, no muy importante para la trama (o quizás si), extrae y enseña, sin que se lo soliciten, una fotografía de la novia o familia que lo está esperando para casarse/levantar la granja, etc. Ha firmado su sentencia de muerte. Aceptemoslo, merece morir de la manera más trágica posible, pues se ha ganado un lugar en el corazón del lector.

Este tipo de muerte es muy común en las filas del ejército y se parodia constantemente en historias de la segunda guerra mundial, pero en la literatura encontramos algunos ejemplos:

En el libro Las reliquias de la muerte del loquillo Harry Potter sucede algo parecido. Sí, aunque no lo creas.

Percy se quedó callado. Era evidente que no esperaba encontrarse a casi toda su familia allí reunida. Hubo un largo silencio de perplejidad, que, en un claro intento de reducir la tensión, Fleur interrumpió preguntándole a Lupin:
—Bueno, ¿cómo está el pequeño Teddy? Lupin la miró parpadeando, atónito. Los miembros de la familia Weasley cruzaban miradas en silencio, un silencio compacto como el hielo.
—¡Ah! ¡Muy bien, gracias! —respondió Lupin en voz demasiado alta—. Sí, Tonks está con él, en casa de su madre. Percy y los restantes Weasley seguían mirándose unos a otros, petrificados.
—¡Aquí tengo una fotografía! —exclamó Lupin. Y tras sacarla del bolsillo de la chaqueta se la enseñó a Fleur y Harry; en ella, un diminuto bebé con un mechón de pelo azul turquesa intenso miraba a la cámara agitando unos puños regordetes.

¿Quién crees que fue el sacrificado? El dichoso padre que mostró la foto de su pequeño, Remus Lupin.

Si continuas escéptico miremos a Charles Beckendorf. ¿Quién es ese? Un personaje del libro Percy Jackson, que antes de partir en una misión muestra una foto de su novia, Silena. Una páginas más adelante... Charles está muerto.¿Coincidencia?

3. Que esté a punto de retirarse.

Cualquier personaje que esté a solo unos días de su jubilación o retiro y comente sus planes de regresar a su ciudad natal donde lo espera la futura madre de sus hijos está condenado a morir. Este punto, al igual que el anterior, está regido por el hecho de que un personaje que haga mención de algún familiar... inevitablemente morirá.


4. Que haga un sacrificio heroico.

Todo el mundo ama a los héroes y qué mejor forma de deshacerse de un personaje que sacrificándolo por los demás. Bien sea buscando redención o porque su naturaleza sea la de un mártir, no tendrás que perder más tiempo pensando en él.

Aunque técnicamente tendrá que ser un personaje de un gran carácter y una personalidad filantrópica, como para realizar tremenda acción. Algo así como el Capitán América o Peppa Pig. (Aunque el Capitán América no estaba muerto... estaba desaparecido para conveniencia de los escritores)



5. Que tome el primer taxi que se le cruce en el camino.

Aunque quizás este truco funcione únicamente en una calle poco transitada o en un pueblo pequeño, algunos autores lo han usado para lograr sus fines.





Consiste en que el personaje salga de su domicilio y tome el taxi. Hasta ahí nada nuevo. Lo que sucede es que ese taxi va conducido por el villano de turno. No lo esperabas, ¿Verdad?. A partir de ese momento nuestro personaje será historia.

No digas que no lo has visto nunca. En este fragmento del libro Operación Stormbraker, de Anthony Horowitz lo encontramos.


Debiera haberse sentido mejor. Según bajaba en el ascensor hasta la planta baja, se le ocurrió que había salvado a miles de chicos de colegio, había vencido a Herod Sayle y no había resultado muerto o malherido. ¿Por qué se sentía desdichado? La respuesta era simple. Blunt lo había obligado a entrar en eso. Al fin y al cabo, la diferencia entre James Bond y él no era una simple cuestión de edad. Era un tema de lealtad. Antiguamente, los espías hacían su trabajo motivados por su amor al país, porque creían en lo que estaban haciendo. Pero a él no le habían dado una oportunidad. En la actualidad no se empleaba a los espías. Se los usaba.
Salió del edificio, pensando en meterse en el metro, pero justo entonces pasó un taxi y lo llamó. Se sentía demasiado cansado para coger el transporte público. Echó una mirada al conductor, que se inclinaba sobre el volante, ataviado con una rebeca horrible, de factura casera, y se hundió en el asiento de atrás.
—Cheyne Walk, Chelsea —dijo. El conductor se dio la vuelta. Empuñaba un arma. Su rostro estaba más pálido que la última vez que lo viera y el dolor producido por las dos heridas de bala se reflejaba en él, pero — aunque fuese imposible— se trataba de Herod Sayle.

Si tenemos en cuenta las probabilidades de que eso suceda en la vida real... De que salgas a una avenida en pleno Londres y de entre cientos de taxis tomes justamente el que conduce tu villano, digamos que es lo más cercano a un Diabolus ex Machine. Y ni porque el antagonista estuviese esperando durante horas a que salgas para cruzarse en tu camino.


Para terminar, sé que esta no es una de mis mejores entradas, pero por una vez en la vida me dí a la tarea de escribir algo fuera de lugar, un tanto banal y otro tanto semi-investigativo (Hallar esas referencias en los libros no es algo de abrir en la página 100 y listo). 

Ya hablando en serio, si en verdad no quieres ser demasiado creativo ni gastar demasiadas neuronas al deshacerte de un personaje... simplemente dispárales... 


Nuevamente haciendo de las tuyas, abuela
Share:

Cada demonio con su coco

Aunque el día de hoy no estaba programada la publicación de un relato, los problemas que he tenido con el blog (pueden ver que el menú ha cambiado. Sí, no es muy bonito pero no soy muy bueno con el HTML y el CSS. Pronto terminaré las modificaciones) me obligaron a dejar a un lado la entrada sobre consejos para escritores y regalarles algo más fresco, más agradable.

Tal vez no sea uno de mis mejores relatos, pero lo que ustedes están próximos a leer es la novena maravilla del mundo (les recuerdo que King Kong es la octava), pues con orgullo les confieso que es el primer cuento que escribí. 

Cada demonio con su coco hace parte de esas reliquias que guardas celosamente en un cofre y que de tanto en tanto tomas en tus brazos para no olvidar tus orígenes. Lo que lo inició todo. Quizás existan otros relatos de mis años impúberes, pero con seguridad los perdí en algún trasteo o mi madre los botó al carro de la basura en alguna remodelación. No lo sé y mi memoria no abarca esas épocas. 

No faltará quien lo lea y diga "vee, tampoco es que sea muy bueno el relatillo ese del demonillo ese", beba un poco de su bebida energizante y continúe "yo he escrito mejores y no tengo blog". Tal vez tiene razón, tal vez no, pero de algo estoy seguro es de que este relato tiene un lugar en mi corazón, y aunque no lo crean no le he modificado demasiado desde entonces, pues como venía diciendo, es el recuerdo más preciado que poseo de mi carrera literaria.

Y a pesar de que tampoco lo crean, Cada demonio con su coco ocupó un respetado segundo puesto en un concurso de relatos, del cual no voy a hablar ahora.



Cada demonio con su coco

Entonces, aquel ser de ultratumba se arrastró por el pasillo de la casa tan despacio que el tiempo no pareció regir su sempiterna condenación, subsistencia basada en cruel sufrimiento y abnegada corrupción. 

Sus manos, garras recubiertas de pelaje grueso y seco, se aferraron al suelo de madera y produjeron un sonido similar al de los pecadores cuando rasgan las paredes del mismísimo infierno, mientras que dos membranas traseras, filamentosas y desprovistas de músculo, se agitaron como serpientes impulsándolo hacia adelante.

Una cornamenta retorcida adornaba el aspecto tosco y lúgubre de su animalesco rostro, en tanto que de su hocico, un órgano putrefacto que se contorsionaba con vida propia y que al parecer era su lengua, se asomó amenazante, listo para atacar. El resto del cuerpo, si es que tal adefesio poseía cuerpo, era una palpitante masa ulcerosa que vomitaba secreciones mortecinas tan asquerosas como su propio existir. 

Entre gemidos débiles, tétricos y dolorosos, el engendro alcanzó la habitación principal, giró la perilla con cuidado y entró. Lo había logrado. 

La habitación principal era tan inmensa que se sintió perdido. En las paredes colgaban cuadros familiares y una gigantesca cama ocupaba la mayoría del lugar. El ronroneo de su respiración se hizo acelerado al notar las cobijas elevarse y retraerse tranquilas, en paz. Dormían y no lo habían visto. Esbozó una sonrisa siniestra y escupió una flema pegajosa sobre la alfombra. Estaba tan cerca que lo embriagaba la ansiedad. Se percató de que el ambiente estaba intoxicado con su hedor, y aunque lo dudó, decidió avanzar. La noche florecía en todo su esplendor y esta era la oportunidad que necesitaba. 

Una vez junto a la cama estiró su garra y se aferró a la sabana que sobresalía entre los cobertores. Como si fuese el quejido de un alma en pena, emitió un sonido bestial. 

―Mamá. Tengo miedo. El coco está en el armario. 
―No seas tonto, Zardock. El coco no existe ―respondió una voz gutural. El olor de su madre a flores marchitas le hizo vomitar una sustancia rancia y espesa. ―Vete a dormir o despertarás a tu padre. Mañana debe madrugar y sabes cómo se pone. 

El regreso a su habitación fue doloroso cual viacrucis pero, una vez allí, rodeado de diplomas escolares, y sentado sobre almohadas manchadas por heces resecas, tembló sin control esperando el inevitable encuentro con su némesis. Cuando tenía miedo, Zardock tosía flemas verdosas en cantidades sorprendentes. 

Permaneció impaciente bajo la mirada triste de una familia de murciélagos que pendía del tejado y su pútrido corazón latió tan rápido. En realidad Zardock poseía dos corazones, pero uno era un nido de repugnantes cucarachas que en ocasiones se escabullían por entre sus fauces. 

La espera fue eterna. El aire gélido que se colaba por la rendija de la ventana mecía delicadamente la puerta entreabierta del armario, y el rechinar de sus desgastadas bisagras señalaba el momento exacto del fin. 

Zardock contuvo la respiración y cerró sus ojos. Aquel ser emergió lentamente. 

Era un niño. Un niño perfecto. Poseía un rostro angelical y manos en vez de garras. Su cuerpo menudo e inocente exaltaba la desnudez humana como una obra de arte en medio de aquel lúgubre universo. Zardock, en cambio, era la completa personificación del gehena. 

―¿Me extrañaste? ―susurró amablemente el chico, que no sobrepasaba los cinco años. Su voz era como debería sonar el coro celestial. 

Zardock estaba aterrado. El coco cada noche le atormentaba, con esa mirada afable y su risita mortal. 

―Sí ―gimoteó mientras que un gusano verduzco asomaba a través de la sarna en su lomo. 
―Como lo prometido es deuda, aquí me tienes. He venido por ti ―Su hermosura eran clavos que herían sin piedad, y la inocencia que respiraba se convertía en veneno para la mezquina existencia de Zardock ―Sabes… me mata la curiosidad preguntar por qué me esperaste. Normalmente se esconden debajo de papá y mamá y me decepciona viajar por mugrosos armarios para encontrarme con una cama vacía. Contigo es diferente. Sí. Muy diferente. Me inquieta verte. Me inquieta mucho. Zardock… ¿No me temes? 
―Mamá dice que no existes ―Un fétido y penetrante flato se escapó. El coco negó con la cabeza mientras reía con dientes perfectos. 
―Claro, como no lo recordé ―Empezó a balancearse hipnóticamente de adelante hacia atrás, sobre los talones, canturreando una suave melodía ―La vieja historia del coco. 

Se detuvo en seco y sus ojos verdes se clavaron en un Zardock petrificado. Avanzó hacia él y acercó su tierna mano. 

―¿Crees que no existo, Zardock? 

Su cabeza infernal había sido estacada en la pared y el desmembrado cuerpo yacía entre vísceras asquerosas por toda la habitación. Sus garras, carcomidas por los murciélagos, adornaban el espaldar de la cama, y los cuernos habían sido usados para tallar una fina nota en la pared: 

“Besos y abrazos. El Coco.” 

El amasijo de sangre coagulada, cucarachas, moscas y larvas que ahora era Zardock señalaba hacia el armario, cuya puerta continuó meciéndose lenta y apaciblemente para siempre. Ahora papá y mamá, aunque demasiado tarde, le creerían.
Share:

La tragedia de escribir ciencia ficción y fantasía

Pienso que soy la voz de muchos al afirmar que ser escritor, latinoamericano, desconocido y específicamente Colombiano no es de ayuda cuando de publicar y darse a conocer se trata.


Yo creo que tomarán más en serio a este bebé escritor
¿Y si escribes ciencia ficción o fantasía? En ese caso nadamos contra la corriente en un ambiente de hipócrita y hostil burguesía tercermundista, pues para nadie es un secreto que la escritura en Colombia es un arte infravalorado, si es que acaso se le considera un arte.

¿Por qué le llamo burguesía tercermundista? Porque la influencia de novelas como María de Jorge Isaac, con su romanticismo y La Voragine de José Eustacio Rivera con la denuncia social, abrieron paso a un movimiento artístico que hoy en día suele hallarse en la mayoría de novelas colombianas: el costumbrismo, que va muy de la mano con el realismo y que tiene como objetivo reflejar los usos y costumbres sociales. (Cuando menciono el realismo no hago referencia a Gabriel García Márquez y su realismo mágico)

El auge de obras que resaltaran la idiosincrasia nacional y las diversas problemáticas a las que debía hacer frente la gente del común dio paso al boom latinoamericano, con escritores de la talla de García Márquez, Vargas Llosa y Julio Cortázar entre otros, quienes marcaron un antes y un después para muchos de nosotros; es decir, nos la pusieron difícil.

Para resumir un poco, en Colombia vendes más fácil un libro y te das a conocer sin mucha dificultad si escribes sobre narcotráfico, guerrilla, violencia, secuestros, mendicidad, desigualdad social, corrupción, sicariato, política (bueno... es lo mismo que corrupción), violencia histórica y religión (ya sea que critiques o alabes al catolicismo). También te puede ir mejor si eres periodista y columnista de periódicos/revistas como El Tiempo, Semana, El Espectador, en pocas palabras, si haces parte del jet set criollo. Y en menor proporción pero de mayor peso si tu apellido es Samper, Lleras, Santos, Turbay o Galán, entre otros. También ayuda bastante si te encuentras en prisión y deseas "echar al agua" a tus compinches mediante un libro, o qué decir si eres una joven modelo y expones "el oscuro mundo" del espectáculo (Serás best-seller si fuiste amante de un capo). 

¿En dónde encajamos los decentes, simplones y semi-invisibles escritores, que honradamente nos ganamos la vida en el rebusque y que escribimos sobre naves intergalacticas o mundos fantásticos ajenos a la malvada y cruda realidad colombiana?

En Colombia no hay cabida para la ciencia ficción o la fantasía. Seamos realistas.

Hace poco, cuando entrevisté para Escritores Invisibles a mi buen amigo Zamircho Ardila, comentó que el editor de su libro lamentó la temática fantástica de Los Reinos de las Potestades. 


Los libros sobre secuestros, violaciones y temáticas afines son los que mejor se promocionan y se venden.


Si estas son las palabras de tu editor tus esperanzas de éxito son nulas.

Entonces, y para concluir una entrada que suena más a protesta social, concluyo con tres observaciones:

1. Se predica por todos los medios colombianos el descontento por la imagen que el mundo ha sostenido durante años de nuestro país, pero lo único que exporta y promociona es literatura, cine y televisión narco, reforzando el ya triste estereotipo del chibchombiano. Seamos honestos, exportamos cine y televisión, porque el único que pudo vanagloriarse de exportar literatura fue el nobel que en paz descanse.

2.  Si indagas por la Internet sobre literatura ciencia ficción en Colombia te encontrarás con estudios, análisis y comentarios sobre escritores de antaño que abordaron el género, pero de autores actuales...

3. En Colombia se cree que no se escribe ciencia ficción y fantasía, lo que sucede es que el reducido circulo de amigos de las personas que crean artículos como este, que para colmo se titula ¿A dónde te fuiste, fantasía?, quizás no escriban fantasía. 

Pero lo que en verdad sabemos es que en Colombia SI hay escritores de ciencia ficción y fantasía, lo que no hay es estimulo.

Por último solo queda instar a mis amados escritores habla hispana de géneros como la ciencia ficción y fantasía a que continúen en la lucha, que si los humanos lograron vencer a los extraterrestres en V la Batalla final (lo siento, fui demasiado fanático de esta serie) ¿Por qué nosotros no?



¿Cómo es la situación en los demás países latinoamericanos? ¿Cómo le va a la ciencia ficción en España?
Share:

La chica sin nombre

Héroes de cajón

Cómo describir personajes negros

El Lector de Sensibilidad: Tu Guía Definitiva para Crear Historias Auténticas e Impactantes

Cómo escribir una historia de superhéroes

¿Quién es Piper Valca?

Conoce mis servicios

Suscríbete a Antro Narrativo

* indicates required
Consentimiento*

Lee antes de suscribirte

Responsable: Piper Valca
Finalidad: gestionar la suscripción
Legitimación: tu consentimiento
Destinatarios: los datos que me facilitas estarán gestionados a través de Mailchimp. Ver política de privacidad de Mailchimp
Derechos: podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos
Información adicional: ver Política de privacidad

Seguidores

Lo más popular esta semana

Las más populares del blog

Etiquetas

acción agente literario Alas de mariposa y otros relatos alineación moral y ética antología Antro Narrativo aplicaciones para escritores Apropiación cultural argumento arquetipo asiáticos bathos bechdel blogs bloqueo bueno caótico bueno neutral cartas de lectores Chéjov ciego ciencia ficción colaboraciones Colombia Colombia 2025 comedia cómo registrar un seudónimo comunidades conclusión precoz concurso de relatos Antro Narrativo concurso literario conflicto consejo literario creatividad derechos de autor desafío Shakespeare descanso describir piel descripción detective Deus ex Machina diálogos directorio discapacidad diversidad edición y publicación editoriales pirata enfermedad mental Entrevistas escritores escritores colombianos escritores invisibles estereotipos estilo de vida estrés fantasía fatiga Forest foto gore gratis grupos Guillermo Jímenez Cantón Harry Potter Héroes de cajón Humor identidad de autor ílustración ilustradores Juego de Tronos La chica del tren lectores de sensibilidad leyes libro problemático línea de tiempo Lovecraft Luna Paniagua machismo marqueting mentor literario minoría mitopeia NaNoWrimo narrativa personal notaría obsesión ojos opinión orientalismo personajes personajes españoles personajes negros Piper Valca portada procrastinación psicópatas racismo raza Ready Player One registro de seudónimo relatos representación reseñas y críticas reto seudónimo seudónimos literarios síndrome sordera sorteo superhéroes superpoderes taller literario tartamudez test tokenismo tono trama trasfondo trágico trastorno por estrés postraumático trigger ucronía villanos violación worldbuilding zombis