Reseña El dios asesinado en el servicio de caballeros

Un nuevo libro terminado, una nueva reseña. Aunque en verdad este no ha sido el último libro que he leído en todo este tiempo, simplemente es el primero en mi lista de pendientes y uno de mis favoritos.


El libro llegó a mis manos por culpa de Ana Katzen, quien lo reseñó en su blog y despertó mi curiosidad ¿Detective de asuntos paranormales? ¿Y Ana Katzen se rió a carcajadas mientras lo leía? 

Cito:
Puedo contar con los dedos de una mano las novelas que me han hecho reír a carcajadas. Pues esta es una de ellas, y parece que ocupa el dedo del medio.


No soy muy de comedias, pues ya lo intenté una vez con La Conjura de los necios y no me fue muy bien. Sin embargo, este libro presentaba un plus que quizás le hizo ganarse un lugar en mi corazón: su autor es español.

Además, de un momento a otro las reseñas, positivas la mayoría, sobre El dios asesinado en el servicio de caballeros, cayeron como una avalancha. Por todos lados me encontraba con comentarios y más comentarios. Era como un mensaje divino que decía "tienes que leerlo, Piper. Tienes que leerlo".

El gran problema para este libro era que por delante tenía a A Lupita le gustaba planchar, de Laura Esquivel.

En fin, Lupita pasó sin mucha pena ni gloria y Parabellum se apropió de mis noches y mis momentos libres.

De regreso a la reseña, su autor es Sergio S. Morán, quien también es autor del cómic electrónico !Eh, tío!, del cual a partir de ahora soy fiel seguidor. 

El libro ha sido publicado por la editorial Fantascy y abarca 336 páginas del, según la web megustaleer, género ciencia ficción y fantasía.

Entremos ahora en confianza. En serio, te pegas de este libro desde que lees la sinopsis. Me quito el sombrero.

Verónica Guerra, alias Parabellum, se acaba de encontrar el cadáver de un dios griego en el maletero del coche y no recuerda qué hace ahí. Pero Verónica es detective paranormal y eso no es lo más raro que ha visto.
Todo apunta a que ha sido apuñalado en un caso más de peleas de bandas entre panteones mitológicos y mucha gente parece interesada en que no lo remueva más de lo necesario. A Verónica le gusta su trabajo y un misterio así puede ser difícil de ignorar; aunque quizá no tanto cuando hay facturas que pagar y otros casos que resolver.
El problema es que tras el descubrimiento del cadáver los acontecimientos se precipitan, con el riesgo de que dos facciones divinas acaben declarándose la guerra en pleno centro de Barcelona. Verónica tendrá que vérselas con valkirias, vampiros, fantasmas y duendes irlandeses y evitar acabar siendo convertida en piedra si quiere resolver el caso. Y todavía debe sacar tiempo para llevar su coche a pasar la ITV.
No es una semana fácil para Verónica. Pero nadie dijo que ser detective paranormal fuera un trabajo fácil.

A partir de este momento nos sumergimos de lleno en el inframundo de Barcelona, repleto de mitos y leyendas. Desde dioses griegos, nórdicos, irlandeses e hindúes hasta vampiros y una ración de fútbol (sé que fútbol y Barcelona no atraen a un madridista, pero pueden estar tranquilos. Aquí no hay fanatismo). El autor combina su conocimiento e investigación sobre el tema con una manejada dosis de humor. En pocas palabras, estamos hablando de una novela bien tratada.

Siempre he pensado que la historia de detectives es un género que tiene una falencia o punto débil: las pistas, sospechosos y deducciones muchas veces se introducen y se resuelven como auténticos Deus Ex Machina. Esto no sucede en El dios asesinado en el servicio de caballeros, o al menos si lo hace, sabe maquillarlo a la perfección. Cada giro y evento suceden por una razón ─incluso el hecho de que en el bar irlandés encuentre pistas tan fácilmente─. 

Otro punto a su favor es que Sergio, sí, si no lo recuerdas el autor se llama así, sabe manejar el punto de vista femenino y en primera persona de forma magistral, sin entrar en estereotipos ni clichés, algo de lo que deberíamos aprender muchos escritores. No necesita hablar de su menstruación ni de como se siente de fea todos los días al verse al espejo. No, es una chica que lleva una doble vida: por un lado Parabellum enfrenta demonios y fantasmas, mientras que por el otro, Verónica resiste las embestidas de su curioso novio y su extraña suegra.

Lo único que puedo criticar es que el ritmo es demasiado frenético, sin descanso alguno para el lector, por lo que algunas escenas intermedias brillan por su ausencia. Es decir, los escasos momentos entre Verónica y Roberto, su novio, que bien podrían ser usados como tiempo medio, no lo son, y en todo momento sucede algo relacionado con el caso. Es humilde opinión, no quiero decir que esté mal escrita.

En conclusión, recomiendo este libro si quieres divertirte, te gusta el cómic y no tienes nada en contra de las lecturas fáciles de digerir. En cambio, si amas la literatura exigente no la leas. Aquí no hallarás prosa beige ni lo último en el género, solo diversión y una historia emocionante. Léelo. Te lo recomiendo a ojo cerrado.


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