El viaje por tierra en un mundo de fantasía

Continuando con nuestra serie de entradas sobre las distancias entre dos puntos en un mapa de fantasía y el tiempo que tardan nuestros personajes en recorrer esas distancias, hoy abordaremos el álgido tema de los tiempos.

¿Por qué Meñique aparece en un capítulo en el Valle de Arryn y sin pestañear en el capítulo siguiente está hablando con Sansa en el Norte?

Sí. Se hacen los de la vista gorda con el tiempo estos de HBO. 

Para este tema haré uso del conocimiento adquirido durante interminables horas como narrador de juegos de rol, y aquí agradezco ni más ni menos que a mis queridos amigos de Comunidad Umbría, Chemo y compañía, quienes promueven esta actividad friki como pocos lo hacen.

Volviendo al ruedo, uno de los beneficios de ser amante de la lectura es que te comes las guías de los juegos de rol en un santiamén, y estos librillos vienen repletos de casi todo lo que se puedan imaginar. Incluso cómo trabajar los viajes.




El hombre del medioevo

Ningún viaje es malo cuanto toca a su fin, excepto que lleve a la horca.

Es imposible hablar de viajes sin analizar el comportamiento, característica y hábito del hombre en la edad media. Vuelve y juega, tomamos como ejemplo la edad media porque la mayoría de historias de fantasía parecen sacadas de esta época.

La población medieval no estaba preparada para viajar pero debía hacerlo ante cualquier situación. Si un familiar estaba enfermo, visitarlo conllevaba todo un itinerario y porqué no decirlo, una travesía de kilómetros y kilómetros. Nadie viajaba por gusto o por vacacionar, a no ser que fuera peregrino o deseara migrar para colonizar y poblar nuevas tierras. A pesar de esto, y aunque no lo creas, la movilidad en Europa, según la literatura, era mucho más alta que la actual.

En las novelas se maneja mucho el uso de las palomas mensajeras y los mensajeros a caballo, pero en la realidad no todos los habitantes podían pagar estos servicios o consideraban primordial presentarse en persona. Para información general y por si alguien desea introducir este medio de comunicación en sus historias, una paloma mensajera puede volar entre 700 y 1000 kilómetros en un solo día con velocidades medias de 90 km/h, siendo capaz de volar hasta 5 horas ininterrumpidas. Un tiempo mayor de vuelo acarrea gran desgaste en el animal, sin tener en cuenta las condiciones meteorológicas, las montañas, la lluvia, la niebla, el viento y el elevado número de aves de presa.

En cuanto a los mensajeros a caballo, los mensajeros reales (pertenecientes a la realeza) lograban una media extraordinaria para la época de hasta 250 kilómetros al día, circulando las veinticuatro horas del día y cambiando de caballos en cada puesto avanzado.

Viaje por tierra 

Cuando vayamos a narrar viajes por tierra en literatura medieval o fantástica debemos tener en cuenta las siguientes características:

1. Viajar por carretera era peligroso pues los bandidos plagaban los bosques. Los únicos que podían darse el lujo de viajar en carruajes escoltados eran los nobles y algunos del clérigo, y sin embargo, hasta Robin Hood de vez en cuando les hacía una que otra pilatuna.

2. Como el trayecto empezaba con la salida del sol y terminaba con su puesta (nadie viajaba en la noche), un viajero a pie, por un camino bueno y plano, además de tiempo ideal, podía recorrer un máximo de 35 kilómetros al día como mucho, siendo la media de 25 kilómetros. La excepción eran los mensajeros a pie, que podían recorrer entre 50 y 60 kilómetros al día (Mensajeros al mejor estilo Usain Bolt).

Una de las muchas dificultades radicaba en las deterioradas carreteras que existían y que supongo los escritores deberían tener en cuenta al momento de plasmar un superviaje. Los caminos, en general, tenían una anchura de 8 a 9 metros y eran en tierra, por lo que los baches se rellenaban con arena o broza. Tan solo los caminos reales (aquellos construidos por el Estado, más anchos que otros, con la capacidad de soportar carruajes y que comunicaban ciudades o poblaciones importantes) garantizaban un viaje lo más adecuado y rápido posible.

Camino Real de Poniente
Existían dos tipos de vías, los caminos de herradura, por los que circulaban mulas, bueyes, caballos y personas, y las carreteras por las que transitaban los carros.

Pero como lo que nos interesan son los números (querido amigo, siento decirte que continuamos con los malditos números), incluyo los siguientes datos como referencia y no deben ser una limitación al momento de narrar viajes fantásticos.

Si tu personaje va caminando y no puede hacerse de un caballo o un carruaje, sus velocidades serían:

Velocidad promedio al caminar: 5km/h
Velocidad promedio al trotar: 6 km/h
Velocidad promedio al correr: 20 km/h

Ancianos caminando: 4 km/h o menos
Niños caminando: 4 km/h o menos

El autor que relate un recorrido a pie debe tener en cuenta algunos factores, como el caminar en medio de la lluvia, por un intrincado bosque o una colina; atravesar caños y ríos, incontables peajes y el hecho de tener que alojarse en incómodas e inseguras posadas.

Viajar con lluvia hacía rendir menos la odisea, pues los caminos se convertían en verdaderos lodazales, las montañas en torrentes y los llanos en ríos infranqueables, así que si tu personaje, que va con sus zapaticos desgastados y además exhausto, queda atrapado en medio de un aguacero, piénsalo bien.

Qué decir del viaje a través de la montaña que de forma tan facilista retratan los escritores actuales. Atravesarlas en invierno implicaba hielo y nieve, además de densas nubes que impedían avanzar y obviamente el terror natural a irse abajo.

Entrando en práctica, tomemos un ejemplo real: el famoso Camino de Santiago, saliendo de Saint Jean-Pie-de-Port

Sandalia y sombrero porque me voy de vagabundo errante

Para los que no saben, El Camino de Santiago fue una de las rutas más importantes y concurridas en la edad media, recorrido por miles de peregrinos.

Distancia en kilómetros entre los dos puntos: 785 kilómetros.

Si el peregrino camina a una velocidad de 4 km/h y una media de 25 km al día (no avanza de noche y debe detenerse en el día), recorre el trayecto en... 31 días, digamos que un mes y alguito. Eso sin tener en cuenta condiciones climáticas, topográficas, ni cualquier percance que se pudiese presentar y que el escritor debe ser capaz de idear para dar sazón a su historia.

Pero digamos que tu personaje puede hacerse con una bestia. En ese caso, hablemos de los caballos, las mulas y los asnos, los más importantes acompañantes del viajero. 

Asno, mula y caballo... uno de estos animales no es como los otrossss

Borrico: la montura más popular de la época. Modesto, asequible, sobrio, más duro y longevo que el caballo.

Velocidad máxima: 4-5 Km/h, velocidad similar a la del humano.

Caballo: velocidad y prestigio pero más caro. Con decir que los gastos de un caballo eran el doble del jinete.

Posee varias velocidades:

Paso: sin prisa y el lomo casi no se mueve, velocidad de 4.80 a 6.40km/h dependiendo de la zancada y tronco. Tus personajes hablando tranquilos.

Trote: el más cómodo para el caballo y jinete. Velocidad de 12.80 a 16.1km/h. Así tus personajes avanzarán sin cansarse demasiado.

Galope: en un buen camino puede recorrer hasta 45km/h. En un camino medio se reduce a 30km/h. ¡Arrreeeee!

Mula y mulo: mejor adaptados para el viaje y la carga. La cabalgadura favorita de los clérigos y las damas.

Pueden llegar a igualar el paso del caballo.


En relación a los carros, carretas y carretillas, se movían tirados bien sea por bueyes, asnos o caballos, pero no todos los caminos permitían su transito pues como comenté hace un rato, habían demasiados baches y no estaban en buenas condiciones. En sí, no se usaban mucho y tenían más inconvenientes que beneficios.

Estos carruajes avanzaban a un promedio de 8 y 10 Km/h en buen terreno.

Pero Piper, dijiste que nos ibas a enseñar a calcular cuánto tiempo tardan los viajes en un mundo de fantasía...

Sí, sí. Ya cálmate, impaciente alter ego. Aquí ya todo es matemáticas, pues si conocemos las velocidades de avance, podemos sacar los cálculos que deseemos.


¿Cálculos? ¿Otra vez?
Si recordamos el ejercicio de la entrada anterior en el cual unos duendes raptaron a las mujeres vírgenes de Walford y se escondieron en un bosque aproximadamente a 2 kilómetros y medio... ¿Cuánto tiempo tardaría el valiente Gerard en llegar allí? ¿No recuerdas el ejemplo o no lo conoces? En este enlace lo verás al final de la entrada

Suponiendo que Gerard, como valiente guerrero que es, montara tremendo caballo y acuda al rescate a galope...

Haremos una regla de 3. Si su caballo recorre 30km en una hora. ¿En cuánto tiempo recorrerá 2km? 

Si haces la tarea debe darte 0,066 y muchos seis. Eso sucede porque debemos convertir horas en minutos o segundos, dependiendo de la distancia a calcular. En este caso convertiremos una hora en sesenta minutos. Multiplicamos, dividimos y ualá, 4 minutos.

En 4 minutos Gerard estará en el bosque enfrentando a los duendes ¿si salvará a las virgenes? Eso solo lo sabes tú, querido escritor.

Otro ejercicio que quiero mostrar es el del cálculo del tiempo en El Señor de los Anillos

De Hobbiton a Bree hay 193 kilómetros y los Hobbits caminan a una velocidad de 4km/h, pues poseen la estatura de un niño. Además, no podemos olvidar que se detienen a realizar las siete comidas del día: desayuno, segundo desayuno, las once, la comida, la hora del té, la cena y la merienda ¿Cuánto tiempo tardarán entonces?

4 kilómetros por hora multiplicado por 8 horas nos da 32 kilómetros al día, pero si le resto casi 2 horas, suponiendo que cada parada a comer sea de quince minutos, tendría que multiplicar 4 kilómetros por 6 horas: 24 kilómetros al día.

Ahora sí. Si recorren 24 kilómetros en un día, nuestros medianos recorren 193 kilómetros en 8 días.

Interesante, ¿verdad? Ahora hagamos el cálculo con Juego de Tronos.

Según un fanático de la serie, la distancia entre Invernalia y Desembarco del Rey es de 2349 kilómetros por El camino del Rey, por lo que un viajero a caballo que avanza 40 kilómetros al día... ¿Cuánto tardará?

¡58 días! ¡Casi 2 meses de viaje! ¡Y eso que se acerca el invierno!

Es sencillo, después que conozcas las velocidades ya es solo regla de tres y conversiones.

Aclaración: como en la entrada anterior, no tienes que ceñirte a estas reglas para escribir tus historias ni disfrutar de ellas, pero algo de sensatez ayudará a la credibilidad.

Estoy cansado, que tal algo de estiramiento para dejar atrás el mal sabor de los números...

No me digas, la actividad física tampoco es lo tuyo
Detengámonos en este punto. Aún nos falta estudiar la velocidad de navegación por ríos y mares, pero eso le puedes ver en esta entrada.

¿Qué tal les ha parecido esta entrada? ¿Ha sido de utilidad o solo los ha confundido?

Sin más, los invito a gozarse la vida, hacer muchos mapas y arruinarse la diversión. No, mentiras. Inventa mapas, nombrecitos irlandeses e ingleses, cordilleras con nombres como Gondor y esas cosas. Imagina, crea y crece.

4 comentarios:

  1. Excelente trabajo, muy útil e instructivo.

    Solo añadir que un solo viajero irá más rápido que un grupo numeroso, a causa de la infraestructura que acarrea.

    Yo mismo me encontré con ese problema en uno de mis relatos. Ambientado en el siglo II, un grupo numeroso, a caballo, tiene que recorrer una distancia de 950Km. Tras un arduo trabajo de investigación fijé la duración del viaje entre 25 y 35 días. Así que nos hemos aproxinado bastante en los cálculos.

    Un placer leerte, Piper.

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  2. Lorenzo, que bueno que te gustó y lo que dices es verdad. Me hizo falta incluirlo a pesar de haberlo investigado. Pero lo que más me gusta es que hemos estado bastante aproximados... jajajaja

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  3. Un artículo maravilloso Piper. Siempre me había dado mucha curiosidad el tema de los viajes, no solo cuando leo, cuando escribo me da un poco de miedo meter la pata. Creo que has dado en el clavo y seguro me volveré a pasar por aquí para cuando necesite corregir el viaje de mis personajes. Un abrazo

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    1. Hola, Iris. Es un placer, tenerte por aquí. Esta entrada también me ha servido mucho. Cuando la estaba redactando comprendí algunos aspectos que los escritores omitimos al inventar viajes. Ha pesar de que obliga a calcular, para los que buscamos mejorar y nos gustan los números, es una solución a muchas dudas. Cuídate, chula. Y gracias por pasarte.

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