Los personajes negros como estereotipos

Ya hace algún tiempo los subscriptores de Antro Narrativo recibieron un libro electrónico en el cual enumeré un grupo de siete estereotipos de personajes negros que deberían usarse con precaución o por lo menos no introducirse en nuestras historias.

1. El esclavo libre
2. El libre miserable
3. El negro cómico
4. El mulato trágico
5. El negro local
6. El negro exótico primitivo 
7. El negro bruto

(El libro, en pdf y ebook, está disponible solo para suscriptores a Antro Narrativo, así que no lo pienses más y hazte con él)

Estos estereotipos, como todos los de su clase, fueron durante mucho tiempo la base sobre la cual los escritores soportaron el comportamiento y la personalidad de los personajes afrodescendientes o negros, la mayoría de ellos con el firme propósito de sostener la imagen de superioridad blanca de la época.

Con el paso de los años y los cambios sociales, el estereotipo ha cambiado en características pero no en su uso. Si continuas leyendo, inmediatamente relacionarás cada uno con un personaje literario, televisivo o cinematográfico que alguna vez viste o leíste, pues se adaptan con facilidad a cualquier tipo de escenario.

Sí, ya sé que cualquier puede decir "¿Cómo? ¿Acaso no puede un hombre negro llevar cualidades o defectos como cualquier ser humano sin que sea tomado como racista?" Aclaro, son estereotipos de personajes negros, algunos con tintes racistas, otros no, pero a fin de cuentas estereotipos, y los estereotipos no son buenos.

Hombre negro enojado

Un personaje de acción y un estereotipo popular entre los años 70 y 80.

Es un hombre negro y joven que está seguro de que la revolución negra llegará pronto, aunque él no hace aparentemente nada por ello y solo está en constante desacuerdo con las leyes y normas del mundo, que se oponen según él, a su progreso por cuestiones raciales.

El hombre negro enojado ve la injusticia por todas partes, y a pesar de ser un humano capaz e inteligente, culpa a los honkies de su fracaso financiero, pues ese mundo racista no le da oportunidades a la gente negra.

Para este personaje, aún cuando los blancos liberales intenten ser sus amigos, no los aceptará y llegará incluso a juzgar su amistad como un insulto o burla.

Tío Payasada

Derivado del Tío Tom (de La Cabaña del Tío Tom). Un personaje negro cuyo único fin es divertir a los lectores al mostrar los típicos rasgos que caracterizan al estereotipo racista de los hombres negros. Dicho personaje suele ser arrogante y jactarse de valiente cuando está fuera de peligro, pero es un completo cobarde frente a la acción (llora, se esconde y suplica clemencia de forma exagerada), también puede ser supersticioso, torpe, molesto, ruidoso y hasta incompetente. Estas características resaltaban las virtudes del personaje blanco: valentía, paciencia, habilidad, capacidad y resolución de conflictos.

No había obra completa sin el criado servil o chófer negro. Si se quería añadir cierta dosis de humor a cualquier trama, bastaba con usar este estereotipo.

Algunos autores literarios que usaron este tipo de estereotipo fueron entre otros H.P. Lovecraft, quien ya recibió mi crítica hace algún tiempo por sus preferencias racistas. También cayó el reconocido Julio Verne con el negro servil Fricollyn, quien es retratado por el autor como un cobarde en la obra Robur el Conquistador.

Mujer negra descarada

Encontramos a una mujer negra atrevida y alegre, con un sentido del humor que raya en el sarcasmo. Este personaje puede llegar a ser demasiado liberal en lo relacionado con el sexo y en todo momento habla de su pareja como "mi hombre". Suele no tener reparos al hablar sobre su vida sexual.

A pesar de que intenten retratarla como independiente, decidida y sagaz, no puede dejar atrás su origen del gueto o más específico, del Bronx de los Estados Unidos. Para hacer una imagen mental, se resumiría en los principales papeles que interpreta la actriz Queen Latifah

En la literatura aparece poco, pues su gran arma son los gestos físicos y su postura al hablar. Algunos ejemplos de este estereotipo pueden ser: Ardelia Mapp en la novela El silencio de los inocentes y Topsy, en La cabaña del tío Tom.

Mammy

Uno de los arquetipos más antiguos es el de la mujer negra, obesa y de edad, idealizada como una cuidadora: leal, obediente, sumisa y maternal. Dedicada completamente al cuidado de la familia blanca, incluso por encima de su propia familia. 


Normalmente era retratada como una mujer de senos demasiado grandes, un pañuelo en la cabeza, fea y supersticiosa, generalmente asexual.

Esta imagen de mujer negra se formó especialmente tras la novela Lo que el viento se llevó, y más cuando salió la versión cinematográfica. También se usó en La Cabaña del tio Tom, con el personaje de la Tía Chloe.

El negro mágico

En ocasiones llamado Negro místico, es un arquetipo de personaje que aparece en una obra para ayudar con sus poderes al protagonista blanco. 

Aunque sea difícil de creer, este es un terrible arquetipo en el cual se quiere recalcar el aspecto mágico del negro, disfrazándolo de un personaje nuevo y necesario. Es santo, noble y de inteligencia ancestral, con frases profundas y filosóficas, siempre aparecen para dar un consejo y desaparecen.

He puesto la imagen de Morgan Freeman, quien en casi todas sus actuaciones, toma el arquetipo del negro mágico. 

En la literatura, Stephen King usa una variante con John Coffey de La milla verde.

Existen otros tipos de estereotipos, como el personaje negro consumidor/vendedor/señor de droga (especialmente de crack). No podemos negar que los hombres afrodescendientes de los Estados Unidos aparecen en las noticias con frecuencia relacionados con este negocio, pero no podemos aferrarnos a esta idea para africanizar a nuestros personajes adictos o pandilleros.

La simple idea de que algún escritor llegara a usar los dos estereotipos que siguen a continuación me eriza la piel. El estereotipo sandía y el amante del pollo frito.


El estereotipo sandía establece que los afroamericanos sienten un apetito inusual y exagerado por las sandías. A pesar que es visto como un icono del racismo, sus orígenes se remontan a la época de la abolición del racismo, cuando los negros libres gozaron de oportunidades y muchos se dedicaron al cultivo y venta de las sandías. Los blancos inconformes con el hecho de que estos individuos, hasta hace poco considerados menos que animales, gozaran de derechos civiles, usaron esta actividad para tomarla como burla y caricaturizarla. 

En cuanto al deseo del pollo frito se remonta a la película El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith, obra que alienta con libertad el racismo, la supremacía blanca y valora las acciones del Klu Klux Klan. En una de sus escenas, personajes negros, que anteriormente fueron esclavos, ahora trabajan en instituciones del Gobierno pero se reúnen en las asambleas solo para bailar y emborracharse. Algunos funcionarios negros se retratan como holgazanes, otros tienen sus pies sobre el escritorio y uno de ellos come con ganas pollo frito (El mensaje era obvio: esas serían las consecuencias de permitirle a los negros ocupar algún cargo)

El uso de estos estereotipos es una manera fácil de expresar un sentimiento racista sin meterse en problemas.

Finalmente, varios estereotipos muy comunes hoy en día son:

1. El negro deportista: mejor atleta de baloncesto, fútbol americano, atletismo, boxeo, etc. 
2. La bomba sexual: él de miembro extragrande y ella candente e insaciable.
3. Raperos, bailarines, cantantes de jazz, cantantes de coros en las iglesias.

Todos con un hablar fresco, bullicioso y exagerado, muy al estilo Will Smith en El principe de Bel-Air.

El problema radica en que si se encasilla a las personas negras en solo estos ámbitos de la vida, no creemos que posean otras habilidades diferentes, como el hecho de que sean buenos estudiantes, científicos, o que posean las cualidades deportivas o sexuales de una persona promedio. Algo así sucedió cuando alguien conoció a un joven negro practicante de ballet. Le era inconcebible pensar que poseyera esta capacidad y le preguntó si acaso los negros no eran raperos. 

Para terminar, introducir un personaje negro en la literatura, televisión o cine, solo para adornar el repertorio con sus características estereotipadas, demuestra una total carencia de creatividad literaria, por lo que se recomienda mucho tacto y crear los trasfondos según su personalidad o función en la obra, no por su color de piel.

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