Truco literario II: patea al gato

Este pequeño truco literario va dedicado especialmente para aquellos que se quejaron de Acaricia al perro; es decir, los escritores que se niegan a permitir una pizca, por pequeña que sea, de humanidad en sus antihéroes. Son autores que han cargado de tanta maldad a los personajes como para hacerlos capaces de patear al gato.
La técnica de patear al gato sin razón, motivo o ganancia, nace de la necesidad del autor por demostrar que aquel personaje maltratador no es un buen tipo y de esta manera aumentar la antipatía del público.

No es de extrañar que sea tan efectiva, teniendo en cuenta que cualquier tipo de maltrato hacia un animal es visto como crueldad y de inmediato encasillamos a esa persona como alguien malvado, sin sentimientos y de poco corazón. 

De eso trata patear al gato. De causar un mal sin obtener nada a cambio, solo porque sí.

Desde el punto psicológico es una metáfora usada para describir cómo una persona de alto rango desplaza sus emociones al abusar de otra de menor rango. Incluso es denominado "agresión desplazada".

Sin embargo, como éste es más bien un truquillo literario, aclaro que la técnica puede usarse sin necesidad de maltratar a un animal específicamente. Cualquier acto, palabra o declaración que demuestre mezquindad hacia otros sirve para llegar al mismo fin. 

¿Pero por qué entonces se llama así?

Porque los animales, en especial los gatos y los perros, demuestran una fidelidad exclusiva hacia sus amos, sean estos como sean. Por lo tanto, agredirlos sería algo como "Mírame, soy tan malo que no me basta con robar el banco y matar al guardia, también le zampo una patada al gato/perro que está junto a la puerta y no me está haciendo nada".

¿Aún no te convence?

Te pondré algunos ejemplos de la vida real y me dirás.

Has hecho todo lo que tenías pendiente en la oficina e incluso adelantaste algo de trabajo, los clientes están satisfechos y has doblado las ganancias de la empresa. Vas a solicitar un permiso porque tu hija tiene su primer baile en la escuela y le prometiste ir o algún familiar está hospitalizado. Tu jefe te niega el permiso sin razón y sabes que lo hace solo por joderte y demostrar su poder.
Un hombre de buen estatus económico va andando por la acera, se agacha y le roba las únicas tres monedas del plato a un anciano ciego para continuar su marcha como si nada hubiese sucedido. Para colmo te parece que va silbando.

¿No es crueldad innecesaria?

En la literatura encontramos otros ejemplos.

En Juego de Tronos sobran los personajes que patean al gato, desde Joffrey Baratheon abriendo a una gata embarazada y todo su arsenal de actos grotescos, Gregor Clegane violando a la hija de un posadero sin motivo alguno, Tywin Lannister con crueldad innecesaria hacia su hijo Tyrion; y los Bolton, que ni qué decir.

Para terminar, la técnica no se centra en la maldad del autor. Se basa en la inocencia de la víctima, quien recibió daño sin merecerlo. 

Y tus personajes... ¿Son tan malos como para patear al gato?


9 comentarios:

  1. Es un recurso útil, aunque siempre tiene el problema de arriesgarse a resultar demasiado plano el personaje. En el caso de Tywin Lannister creo recordar que tenía una mezcla de patear al gato y acariciar al perro; al menos en su conversación con Aria sin saber que se trata de Aria sino sólo un sirviente más. Pero Montgomery Burns es un buen ejemplo.

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    1. Como siempre, estás en la jugada con cada uno de los artículos. Yo intento darle a cada personaje una pizca de cada uno de los trucos literarios que publico. De un poquito para no parecer estereotipos ni clichés.

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  2. Es lo más conveniente; hacer algo para que los personajes tengan vida propia y no sean meros clichés, incluso cuando se parta de clichés. En mi novela, incluso el prota cachas de gimnasio tiene un lado friki y una historia peculiar, por haber sido miembro de una secta, el argentino de color pero no por ello tiene su toque típico argentino y a la vez es mucho más. En concreto, este truco lo usé hace no tanto con el personaje de Disieri; un personaje que resulta paradójico respecto a las expectativas que tenían de él; con el nombre para convertirse en ministro de asuntos exteriores en Turquía, un hombre de provecho que mejorase la vida de la gente, y, en cambio, es un psicópata capaz de pegar un tiro a alguien disparando de espaldas, y por tanto sin mirar, por capricho tras haberles salvado la vida cuando parecía que iba a matarles.

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    1. Javier, durante todo este tiempo que hemos "conversado" he visto que posees un sinnúmero de obras, personajes e ideas muy interesantes. No sé si las has explotado del todo pero cuentas con este servidor si necesitas un lector beta o una crítica de amigo a amigo.

      No te vayas del blog que este año vendrán cosas mejores.

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  3. Muchas gracias. Si quieres iniciarte en las que hay en verso, la primera es esta: https://www.wattpad.com/55522402-el-sue%C3%B1o-en-verso-tomo-i-merha

    Respecto a lo del lector veta, te puedo mandar por facebook una que tengo pendiente de mandar a la editorial cuando la pula un poco más con un lector beta y una crítica de amigo a amigo. Por supuesto, seguiré en el blog.

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  4. Hola, Piper. ¿Eso de patear al gato también puede aplicar a un personaje benévolo que, llevado por el resentimiento por experiencias difíciles (como el matoneo) pueda explotar y sacar a relucir lo peor de sí mismo? Gracias por tu opinión.

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    1. Hola, Jorge. El caso de tu personaje es interesante. Estamos frente a un excelente desarrollo y un crecimiento, negativo por cierto, de aquel chico que empezó siendo benévolo, y, por diferentes situaciones termina convertido en alguien rencoroso y vengativo, supongo eso último.

      En vez de ser un personaje que patea al gato, tu personaje es alguien que ha venido cambiando mediante un proceso. El truco que menciono en esta entrada va más a aquellos que ocultan la verdad, que muestra una cara y en verdad es otro; al típico lobo con piel de oveja.

      Este tipo de personajes realizan una acción (la clave está en la acción más que en la personalidad o carácter) reprochable como patear al gato.

      Por lo anterior concluyo que tu personaje no necesita ser encasillado como pateador de gatos. Ya posees una joya para exprimir en tu escrito. Aprovéchalo.

      Espero me haya hecho entender, amigo y muchas gracias por tu participación. Si te he confundido o tienes otra duda no esperes y házmela, que responderé a la menor brevedad.

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    2. Hola, Jorge. El caso de tu personaje es interesante. Estamos frente a un excelente desarrollo y un crecimiento, negativo por cierto, de aquel chico que empezó siendo benévolo, y, por diferentes situaciones termina convertido en alguien rencoroso y vengativo, supongo eso último.

      En vez de ser un personaje que patea al gato, tu personaje es alguien que ha venido cambiando mediante un proceso. El truco que menciono en esta entrada va más a aquellos que ocultan la verdad, que muestra una cara y en verdad es otro; al típico lobo con piel de oveja.

      Este tipo de personajes realizan una acción (la clave está en la acción más que en la personalidad o carácter) reprochable como patear al gato.

      Por lo anterior concluyo que tu personaje no necesita ser encasillado como pateador de gatos. Ya posees una joya para exprimir en tu escrito. Aprovéchalo.

      Espero me haya hecho entender, amigo y muchas gracias por tu participación. Si te he confundido o tienes otra duda no esperes y házmela, que responderé a la menor brevedad.

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  5. El malo que le pega un tiro a uno de sus secuaces para demostrar la mala leche que tiene.

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