Confesiones de un escritor

A estas alturas quizás puedan estar pensando que he abandonado Antro Narrativo o que he perdido la inspiración, pues mi promedio y regularidad en la publicación de entradas ha disminuido considerablemente comparado con los primeros meses o tan solo un par de semanas atrás. 



¿He abandonado Antro Narrativo? No. No lo he hecho y espero no llegar a ese extremo en un futuro cercano.

¿Perdí la inspiración? Algo parecido.

A partir de este momento expondré una situación demasiado personal pero que considero pertinente para con los lectores del blog, teniendo en cuenta que su razón de ser son ustedes, tanto los visitantes ocasionales como los suscriptores. 

Como muchos sabrán vivo con mi pareja desde hace cinco años y tenemos un pequeñín de tres, a quien conocieron cuando participé del Nanowrimo 2015 y buscaba aumentar la productividad al escribir. En esa ocasión publiqué una de sus fotos cuando estuvo de viaje en Bogotá junto a su tía y abuela. 

Lo que sucede es que hace poco recibí la grata noticia de que voy a ser padre por segunda ocasión, suceso que aunque emociona no deja de preocupar, ya que mi esposa presenta una afección denominada miomatosis uterina, y aunque en el primer embarazo la patología no produjo ninguna anomalía, en las apenas doce semanas que han transcurrido de este segundo bebé ya le ha provocado dos hemorragias.

Para concluir, la última ecografía obstétrica mostró un hematoma retroamniótico de un 30% de desprendimiento lo que se resume en que durante diez días mi esposa debe mantenerse en un estado de reposo absoluto, con los miembros inferiores elevados y la prohibición de realizar movimientos que pongan en peligro al pequeño que lleva en su interior.

Entonces ya se imaginarán el nuevo rol que juego en el núcleo familiar.

He estado cocinando...



Lavando ropa, cuidando del pequeño Juan y haciendo todo lo posible porque estos diez días sean más que llevaderos para mi esposa, comprendiendo que estar tanto tiempo en ese estado de inmovilidad no es nada placentero. 

Eso, sumándole un empleo en una ciudad cercana, han provocado un desbarajuste en mi vida diaria, empezando por el poco tiempo que puedo regalarme para escribir y terminando con un estado de fatiga rutinaria que bloquea toda posible creatividad literaria. En pocas palabras, no tengo ni idea sobre qué escribir y no siento la imperiosa necesidad habitual de hacerlo.

Por esta razón pido disculpas, en serio pido disculpas. No me siento bien desapareciendo del mapa cibernético sin rastro alguno (Mis incursiones en redes sociales también han menguado), pero ahora así son las cosas.

Y aunque tengo todas mis esperanzas puestas en que tanto mi esposa como mi bebé pronto estarán bien, informo y doy por sentando en que durante este tiempo y si Dios lo permite, (que así será) se publicará una entrada, sí, solo una entrada por semana.

Espero comprensión de su parte, en realidad es un esfuerzo solo sentarme a escribir algo tan íntimo.

Tan solo me resta desearles éxito y que vivan los libros.

2 comentarios:

  1. Hermano pues si allo que escribir y mas aun parte de su vida y no ser un mito imaginario que a su vez reiteramos todo el apoyo hasta que su señora esposa tenga su hijo.

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    1. Hola Daniel, disculpa la tardanza en responderte. Gracias por tu apoyo, ya mi esposa está mejor y el embarazo parece haberse estabilizado.

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