Libros Problemáticos 1° parte: ¿merecen ser etiquetados así?

No sé si alguna vez has escuchado de los libros problemáticos, pero este es un tema que tenía en remojo desde hace varios meses y al que he logrado darle algo de forma.

La primera pregunta que se me vino a la cabeza al empezar a escribir fue: ¿puede o debe un libro ser llamado problemático? 


La respuesta es sí (aunque algunos estarán llamándome subnormal en este momento). Un libro puede ser problemático y ya veremos por qué.

Aclaración: la información de esta entrada no es palabra divina, no soy quién para juzgar a un libro ni soy el gurú de los libros problemáticos. Es mi punto de vista basado en críticas literarias, y si no estás de acuerdo puedes hacerlo saber en los comentarios de manera respetuosa. ¿Capisci? 

Desde que investigo sobre estereotipos, clichés, racismo y apropiación cultural en la literatura (de esta última hablaré en otra entrada), constantemente encuentro autores cuyos libros son catalogados como problemáticos por lectores, editores y críticos. Reciben una estrella en Goodreads y cientos de criticas en redes sociales, entre otros (esta situación se presenta con mayor frecuencia en Estados Unidos. En Colombia no es usual). Con una sola persona que de el grito al cielo es suficiente para armar una quema virtual de libros.

Aunque en ocasiones la agresión sobrepasa los límites, esto es normal. No es extraño que tengamos problemas con el contenido de un libro que leemos y lo hagamos saber a los demás. Pienso que estar en desacuerdo con algo está bien. De eso se trata la vida, solo que es necesario saber expresarnos y saber escuchar.

Dicho esto, como escritores, nuestro objetivo final es llegar a los lectores (muy sabio, Piper). Al escribir un libro pensamos en ofrecer comodidad y placer a quien lo tome e incluso esperamos que puedan identificarse con los personajes. No obstante, no siempre sucede y las palabras que plasmamos con tanto esmero pueden llegar a herir al lector. 

Me explico mejor. Si el personaje principal muere al final del libro y los lectores se quejan llamando al boicot de nuestra novela NO significa que sea problemático. Al contrario, enhorabuena por ser capaz de tocar fibras sensibles. Un libro problemático no trata de gustos personales o de lo que el lector desea en cuestiones de trama y de personajes. NO. Un libro problemático tampoco es ese en el que un personaje es racista porque así lo ha desarrollado el autor y tiene una función clara en la historia.

Entonces, más allá de preguntarnos ¿qué hace que un libro sea problemático? deberíamos replantear a ¿cómo afecta un libro problemático a las personas que forman parte de la minoría representada en la literatura que leen? 

Porque seamos sinceros, la mayoría de los libros considerados problemáticos  presentan situaciones de racismo, homofobia y representación negativa de personas con discapacidad, entre otros. Veamos un par de ejemplos para hacerme entender:

Hace un par de años JK Rowling, de quien hablé en esta entrada sobre minorías en Harry Potter, sacó al mercado La Historia de la magia en Norteamérica. Al poco tiempo fue criticada por la presunta apropiación del folclore nativo y la tergiversación de las personas y las culturas nativas. Las historias colocan a los nativos americanos como criaturas mágicas e imaginarias, en lugar de gente con una rica cultura e historia de opresión. Además, pasa por alto más de 200 años de historia estadounidense, omitiendo el genocidio de los nativos americanos. 

Es normal que muchos se sientan ofendidos ante este hecho. He ahí un libro problemático.

En el libro El Jinete de bronce, de Paula Simmons, catalogado como novela romántica, aplaudida y recomendada si sois espíritus apasionados y enamorados, muchos lectores se encontraron con una historia de abuso consensuado, violación y misoginia. Es decir, el libro romantiza el abuso y lo hace ver como normal para el lector. Hubo muchas críticas y algunos blogueros dedicaron sus entradas a resaltar estos problemas. ¿Problemas? Un libro problemático.


Voy a extenderme un poco en este libro. El jinete de Bronce está dirigido a una comunidad Adulto Joven. Si un libro escrito para ser leído por jóvenes posee una relación abusiva o alguna otra forma de tergiversación dañina, que es problemática, pero que el lector no lo sabe porque está leyendo una hermosa novela romántica, poseemos problemas. Él o ella no sabrá la diferencia entre una relación saludable y una perjudicial.

No olvidemos que los libros que leemos influyen en la forma en que pensamos y actuamos en el mundo real.

Ni qué decir de las minorías. Cuando un libro posee personajes negros, con discapacidad o personajes de la comunidad LGTBIQ (en plural, aunque todos sabemos que con uno basta. Para eso está el personaje simbólico), el lector, que no es parte de ninguno de los grupos, puede comenzar a pensar que todas las personas negras o que se identifican como LGTBIQ se portan de la manera como están representados en el libro que leen. Esto puede causar problemas si se escriben de forma incorrecta. 

Podría extenderme con más libros que abarcan tropos racistas, que romantizan la esclavitud o las enfermedades mentales, que promueven relaciones abusivas y fomentan representaciones estereotipadas de las minorías (raza, religión, cultura y sexualidad), pero supongo que es suficiente para hacer un llamado de atención a mis colegas escritores: 

Si nuestros lectores de sensibilidad o los que compran nuestro libro (especialmente si son minorías) dicen que es dañino (o la palabra que usen), no lo hacen por deporte. No están haciendo esto para atacar al autor (al menos yo no lo hago, aunque no faltan los que solo buscan lastimar). Lo hacen porque quieren proteger a otros de las mismas palabras. Están haciendo esto porque no quieren lastimar a otras personas. 

Esto nunca debería considerarse como un ataque personal contra el autor. NUNCA. Como autores, debemos ser maduros y comprender que nuestro trabajo nunca será perfecto. Nunca podremos estar de acuerdo con todos y aceptar que nuestro libro es problemático tampoco es el fin del mundo (la otra semana hablaré sobre qué hacer si nuestro libro es expuesto por ser problemático). 

Para finalizar, pues he escrito como un demente y no sé si me hice entender, varias cositas:

1. Si un libro es problemático, sentémonos y escuchemos lo que nuestros lectores de sensibilidad y las personas están diciendo.

2. Podemos decidir leer el libro para entender su punto de vista, pero recordemos: somos criados en una sociedad racista y sexista. A veces las personas que no han sido criadas con este privilegio son mejores para identificar estos problemas. Por eso es mejor regresar al punto uno y ESCUCHAR.

3. NO le digamos a una persona que está equivocada sobre cómo se siente acerca de un libro y menos decirle que "lo vuelva a leer porque no entendió". Todos tienen derecho a expresar sus sentimientos hacia un libro y debemos respetarlo.

4. Los libros problemáticos pueden tener matices. Puede haber una gran representación de las personas negras y aún así ser disablista (discriminación, opresión, el típico comportamiento abusivo que surge de la creencia de que las personas con discapacidad son inferiores a los demás). Puede ser excelente en la representación LGTBIQ y desatender al personaje negro. Todos estos aspectos deberían discutirse.

5. Nunca debemos etiquetar al autor en ninguna de estas conversaciones. Etiquetar autores es completamente grosero e injustificado. Si las personas dicen que un libro es problemático, puedes apostar a que ellos ya lo saben. Su agente, publicista y editor probablemente ya les haya hablado al respecto. Si no los tiene (es autopublicado), enviarles una carta es lo más adecuado.

6. Algunos invitan a no comprar un libro problemático si su autor o agente no se pronuncian a pesar de los llamados de atención del público (por el asunto de que se estaría lucrando y haciéndose famoso a costa de la dignidad de los afectados, que como raro serán minoría). Es entendible y lo respeto, pero creo que censurar un libro no es la solución. Cada uno es libre de leer lo que desee a pesar de las referencias negativas que tenga. Si yo te digo que ese libro denigra y expone de forma incorrecta a las mujeres negras, es tu decisión leerlo o no. En esta entrada sobre Lovecraft expongo por qué era un desgraciado racista, pero en ningún momento obligo o incito a dejar de leerlo. Allá cada quien.

El Twitter de la era medieval
No digo que no deberíamos leer estos libros o que no podemos disfrutarlos, pero tenemos que ser conscientes de los problemas que podrían surgir de ellos en el mundo.

Para cerrar, llamar a un libro problemático no es grosero ni atacante. Es necesario para que podamos construir un futuro mejor. Y no, no dañará las carreras de los autores. Simplemente hacemos responsables a todos por un futuro mejor.

En esta entrada explico, por medio de sencilla una guía, qué hacer en caso de que nuestro libro sea catalogado como libro problemático y lo ataquen en redes sociales.

Fin.

¿Qué les pareció la entrada? ¿No estás de acuerdo sobre los libros problemáticos? ¿Conoces otros libros que puedan ser llamados así? ¿Has descartado que tu novela pueda ser problemática?


6 comentarios:

  1. Genial artículo, mi compadre. Agregaría al saco de libros problemáticos a aquellos que tocan temas religiosos o asoman disgusto en contra de alguna entidad espiritual con poder mediático.

    Al leer el artículo me recordaste a La materia oscura de Philip Pullman, obra criticada hasta morir por la iglesia católica y que, en realidad, podría herir sensibilidades de cualquier creyente religioso.

    Aclaro que me parece una obra magistral dentro del Realismo mágico moderno, y eso me trae esta interrogante: ¿Un libro problemático puede ser una buena obra? ¿Qué opinas?

    Un gusto leerte siempre, Piper!

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    1. Mi buen Miguel. En cuanto a si un libro problemático pueda ser una gran obra, por supuesto. Al catalogar una obra como problemática no se resta su calidad ni al autor. Hay grandes obras, muy bien escritas, que tocaron la fibra. El punto es que hoy en día el publico lector es más exigente y busca el respeto en lo que lee. Puede ser un arma de doble filo ya que es subjetivo, pero creo que nos ayuda a ser mejores escritores. (Me incluyo, en mis textos he llegado a incluir conversaciones y actitudes que fueron marcados por mis lectores beta como sexistas y machistas. Mejor las borré o las edité. Ellas ven eso que a nosotros se nos pasa porque no las sufrimos).

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  2. Te has dejado el libro problemático por excelencia: 50 sombras de Grey.
    Crepúsculo también debería serlo, por todas sus implicaciones.

    Sobre Lovecraft, como persona tuvo que ser para echarle de comer aparte, pero si uno es capaz de abstraerse del autor y entender el contexto histórico (sin justificarlo) puedes disfrutar de grandes obras de horror, y que conste que a los españoles también nos ponía a caldo en obras como El horror de Red Hook.

    Como dices fue un desgraciado que inspira más pena que rabia.

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    1. Hola, mi viejo amigo. Es un placer, como siempre, tenerte por estos lados.

      50 Sombras de Grey se lleva el premio nobel a un libro problemático de sumisión y machismo. En cuanto a Crepúsculo... es cuento aparte. ¿Edward Cullen espiando a la chica mientras duerme? Cerremos y nos vamos.

      En cuanto a Lovecraft, me parece un grandísimo escritor y una parte de mi escritura está influenciada por él, pero, a pesar de todo, jamás criticaré, juzgaré o pelearé con quien lo haga o con quienes sean sus fanáticos.

      Cuídate mucho.

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  3. No me había puesto a pensar en este punto, sin embargo, a mi parecer, cuando un autor trata de denigrar lo hace con alevosía y premeditación y se echa de ver sus malas intenciones. Yo podría poner un personaje negro como el malo de mi historia (tal como puede darse en la vida real) y no esperaría que alguien me criticara de ser racista, o alguien más llegara a deducir incorrectamente que todos los negros son malos basándose en mi historia. Tal vez el conflicto no surge por el o los personajes, sino, más bien, en cuanto que se ataca de un modo sistemático una forma de pensar, las creencias o un estilo de vida de una comunidad. Recuerdo las películas del viejo oeste de los años 30 y 40, en donde los nativos norteamericanos siempre eran mostrados como salvajes, asesinos inmisericordes, y los colonos como los buenos, y la caballería, ya no se diga, como la salvadora y vengadora. Desde hace unos pocos años para acá, que Custer ya no es el valiente soldado de la caballería que murió abatido por las flechas de los salvajes, ahora se sabe la verdad acerca de él. Y aquella historia romántica en torno suyo desapareció para siempre.

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    1. Hola, mi buen amigo José. Es un placer saludarte. Pues no creo que muchos escritores hoy en día denigren o ataquen directamente a una minoría o a alguien en específico (aunque no creo en brujas, que las hay, las hay). Corresponde a esos escritores que plasman una representación negativa por desconocimiento, porque se rigen en estereotipos y costumbres, que envían mensajes equivocados sobre la violencia o el abuso. La mayoría de ellos sin intención de hacer daño.

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