Escribir una novela no es fácil, pero tampoco es un asunto imposible de lograr si se desea. Solo es cuestión de dejar de pajarear y ponerse a hacerlo. Sencillo... ¿Verdad? Y me lo digo todos los días...


Dale, una pipa y una maquina quizás nos ayude a escribir más y mejor
Pero si eres de los que como yo, que escribimos y escribimos pero no logramos sentar las bases de una historia, ya sea porque no nos sentimos identificados con los personajes, la atmósfera es demasiado débil o la trama se queda corta; es momento de echar mano a una de las estrategias que me ha servido cuando estoy en apuros: los relatos cortos.

Si, tal vez no es la primera vez que escuchas esta técnica, pero con el paso del tiempo he logrado sacarle todo el provecho posible y creo necesario compartir mi experiencia con ustedes, los lectores de Antro Narrativo.

Está bien, hago un paréntesis para explicar mi prolongada ausencia en este medio y el cuasi abandono en el que los he dejado: las terribles excusas. Tengo un hijo de tres años y una esposa con siete meses de embarazo (recordatorio: modificar esta entrada con el paso del tiempo); un empleo en una ciudad a treinta minutos de casa y otro empleo a cinco horas por las montañas de Colombia, más exactamente donde estuvo ubicada la zona de distensión hace ya unos años. Y aunque no lo crean, ambos trabajos son a tiempo completo.

Volviendo al tema de los relatos cortos, aclaro que esta entrada no trata sobre cómo escribirlos, sino cómo sacarles el mayor provecho en nuestro proceso de redactar una novela un poco más extensa.


Dormirse también puede servir... a no escribir nada
Durante el NaNoWrImO 2015 incursioné en el género del suspenso, y siempre he sostenido que el éxito de esta clase de historias está en el villano o en el personaje que haga las veces de antagonista. Este personaje debe ser capaz, de forma directa o indirecta, de hacer rodar la mayor parte de la historia. Por esta razón, no conocer a fondo a nuestro personaje nos llevará en picada hacia el abismo del fracaso.

Y no se trata solamente de responder casi cien preguntas sobre el personaje, aunque estos cuestionarios son bastante útiles; se trata de vivir una experiencia más cercana a él.

Un ejemplo de relatos relacionados con novelas son Los cuentos de Dunk y Egg, basados en el mundo de Canción de Hielo y Fuego, pero que actúan como precuelas de este último.

Ya dejemos tanto preámbulo... ¿cómo se hace?


Ser ambidiestro, asiático y mujer también parece ayudar...

1. Si se desea profundizar en el personaje principal de nuestra novela. 

Es quizás una de las razones más importantes, pues la intención no es mostrar la atmósfera de la novela -aunque aporta alguito-, sino centrarnos en nuestro personaje. Es decir, si tu personaje sufre de claustrofobia, puedes inventarte un relato corto o largo, tu verás, en el que te cuentes a ti mismo el porqué de aquella patología mental. O si la relación con sus padres es terrible y no detallaste mucho en la novela, un par de historias previas al hecho que desencadenó la ruptura de la relación te ayudará a conocerlo mejor.

Estos relatos, aunque bien puedes perfeccionarlos, tampoco deben ser demasiado exigentes, ya que su fin no es que los publiques y hagas una antología de ellos, sino que te familiarices con ese personaje, de manera que no lo sientas como algo desconocido sino como parte de ti. 

En este punto podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación sin un límite de historias cortas. Lo importante es no dejar cabos sueltos en el personaje que más tarde te impidan continuar con la trama principal.


2. Si se desea profundizar en otros personajes secundarios de nuestra novela. 

Solo si esos personajes son importantes para la historia y juegan un papel de relevancia, de lo contrario, no pierdas tu tiempo.

En estos personajes secundarios lo que buscamos es definir su comportamiento, carácter y personalidad. Si el lechero de la vecindad es importante para el avance de la trama, un par de historias sobre cómo reacciona ante las situaciones o cómo es su vida diaria, su voz y forma de ser, ayudarán de alguna manera, te lo aseguro.

El objetivo de recrear historias sobre personajes secundarios importantes también puede ser contar cómo y por qué llegaron a ser o estar en tu novela. 

En fin, ya es tu decisión invertir ese tiempo o no. En lo personal, lo he usado casi siempre con mis villanos. Me ayuda a comprender su motivación más a fondo.

3. Si se desea profundizar en el ambiente de nuestra novela. 

En este caso se trata de narrar historias sin usar a ninguno de los personajes de tu novela. Si esta trata de un chico japonés en una escuela de Mozambique, las historias bien pueden ser sobre la escuela, sus profesores, los padres de familia o las leyes del rector de la escuela. 

Esta técnica la he usado cuando invento nuevos mundos, nuevas leyes o ambientaciones utópicas. Por ejemplo, una de mis novelas trata sobre un mundo postapocalíptico, que debe usar energía extraída de la melanina de su población negra. Bien puedo recrear una historia que cuente el origen de esta ley, donde los científicos se debatan en el dilema ético, o una historia de espionaje en la cual Nigeria, con su mejor agente, intenta, infructuosamente, evitar la activación de este sistema de energía. O para no ir tan lejos, la historia de un grupo de supervivientes que luchan por no ser atrapados.

Vuelve y juega, aquí no entra ningún personaje, principal o secundario, de la novela, solo aquellos que nunca volverás a ver o si acaso nombrarás. Ya que lo recuerdo, también he recreado historias con los antepasados de mis personajes principales (Esto solo si es necesario).

Otra muestra clara de esta técnica la encontramos en Cuentos inconclusos, una colección de historias escritas por Tolkien. En este libro el autor proporciona información más detallada de personajes, hechos y lugares que apenas se mencionan en El Señor de los Anillos.

Para terminar digo, sin demeritar a los autores de los cuestionarios, si eres capaz de contestar las 70 preguntas que Inteligencia Narrativa nos regala para crear a un personaje, las 50 preguntas de Tinta al Sol y hasta las 100 preguntas de Reco-Rol...

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