Las distancias en un mundo de fantasía

Hace poco, en la entrada Cómo crear la línea de tiempo de un mundo fantástico, un usuario solicitó mi consejo para «determinar el tiempo de viaje en un mapa bastante grande (teniendo en cuenta que es medieval, solo hay caballos, carruajes y barcos)».

Más que complacido no puedo estar de responderle, pero debo ser honesto al decir que un simple mensaje por correo electrónico no basta para la lluvia de ideas que inundó mi mente (lo mismo ocurrió con la entrada sobre mitopoeia o el arte de inventar mitos). Es que pocas veces, cuando inventamos mapas de aldeas, regiones o mundos enteros, nos detenemos a pensar sobre las distancias entre sitios. Esta omisión tarde o temprano afectará la movilidad en nuestra historia. Como ejemplo traigo la novela Canción de Hielo y Fuego, en la que sus personajes recorren Poniente violando en ocasiones los principios de la cartografía y haciendo quedar en ridículo al mismo Gokú.


Oh Gokú, el amor por el abecedario fue tu mayor error

Así es como el personaje que se encontraba en Villa Topo, en el punto maaaas alejado al sur del mapa, llega a Ciudad Chucha justo a tiempo para detener una boda, sin importar que Ciudad Chucha esté ubicada donde debe estar el Polo Norte. Nos burlamos de las distancias sin vergüenza, y aunque pase inadvertido para los lectores, es un error que se comete en el momento de la creación del mundo fantástico y que resta credibilidad a nuestra historia.



Por esa razón, este tema se dividirá en dos entradas, una en la que hablaré de la determinación de la distancia entre dos puntos de un mapa de fantasía, y otra en la que abordaré los tiempos de viaje. Sin más preámbulos, empecemos.


La importancia de las distancias

Después de mucho pensarlo te has aventurado a incluir uno o varios mapas de tu espléndido mundo de fantasía, al mejor estilo Tolkien o Martín; porque seamos honestos, la moda entre los escritores es que el mundo fantástico debe ser extrañamente similar a la Europa Medieval. Mismo sistema feudal, mismas luchas de caballos y armaduras y mismos títulos europeos. Qué ingenioso.

¡Qué tierno mapa! 
Volviendo al tema, te has lucido con un mapa lo más de lindo: montañas, valles, ríos, bosques, desiertos, castillitos y murallas, todo lo necesario para que los lectores se ubiquen en cada uno de los sitios que nombras en tu novela. Sin embargo, no te has detenido a pensar en cuánta distancia hay entre ese castillito y el bosque más cercano, donde se esconden los orcos. ¿Cien metros? ¿Un kilómetro? ¿Una milla? ¿Un pie? ¿Una yarda? ¿Alguien carajo sabe qué es una milla o un pie? Es bastante difícil, sino imposible, calcularlo a simple vista en un mapa pintarrajeado sobre una hoja de papel tamaño carta.

Para resolver esta incógnita no es necesario contratar a un experto cartógrafo, aunque en mi caso contar con un hermano que es ingeniero ambiental ayudó; solo necesitamos un poco de tiempo, muchas matemáticas y deseos de complicarte la vida.

¿Matemáticas? ¡Vamos! ¡Es un mundo de fantasía! ¡No seas tan cojonudo, Piper!

Tienes razón, pesimista, pienso igual, pero así como el escritor que lanzó la pregunta, muchos lo han pensado. Además... ¿Alguno puede calcular, en el mapa de arriba, cuánta distancia hay entre My House y Doom Bears House

Además, si te esforzaste en crear el mundo, porqué no hacerlo más preciso, más real. Y si tu problema son los números regresa a la escuela. (Aclaro que esto último es sarcasmo, no se sienta insultado más de uno)

Bien, vamos a empezar...

Aclaración: Los ejercicios de medición de distancias solo pueden hacerse en el mapa real, no vale en ampliaciones o reducciones del mismo, por lo que los únicos verdaderos datos los obtendría el autor o alguien con una copia a escala.

Otra recomendación es que, además del mapa que se incluye en tu novela, cuentes con un mapa de mayor tamaño; es decir, más grande. En este mapa podrás hacer los cálculos necesarios con más facilidad, rayar lo que se te antoje y marcar lo que quizás en el mapa de tu libro no.

Imagen extraída de la página web Storm the Castle
La escala

La escala es la relación existente entre un objeto real, por ejemplo, la superficie de la tierra, y la representación que se hace del mismo.  Un factor que tenemos en contra es que no contamos con un punto de partida sobre el cual guiarnos, por lo que la proporcionalidad que vamos a manejar no es la verdadera, pero con este simple ejercicio resolveremos el problema (eso creo, solo espero que ninguno de ustedes sea cartógrafo, y si así fuese, un mensaje privado minimizará la vergüenza).


La primera falla al momento de inventar mapas es omitir la escala, pues nos centramos en las figuritas y convenciones dejando a un lado este aspecto, que como dije párrafos arriba, nos ayudará enormemente a calcular distancias y tiempo.

Existen diferentes tipos de escalas, pero voy a hablar de la escala numérica, que es la que uso y la que se me facilita (vuelvo y advierto, si las matemáticas no te dan...).

Si eres de los que se duermen con los números, esta puede ser una opción
Las escalas numéricas son una relación directa que se representa en el mapa y la distancia que le corresponde en el mundo real, expresándose de la siguiente forma: 1:5.000, 1:10.000, 1:50.000, etc,. No te asustes, solo es una proporción.

Para el primer ejercicio vamos a trabajar con una escala de 1:10.000. Lo que debemos entender de 1:10.000 es que por cada unidad medida en el mapa en la realidad le corresponden 10.000 unidades.

Ejemplo:

1:10.000  significa que 1 unidad: 10.000 unidades

Estas unidades bien pueden ser centímetros, metros cuadrados, kilómetros, millas, etc, pero en general se trabaja con centímetros.

Volviendo al ejemplo, y teniendo claro que vamos a trabajar con centímetros, significa por cada centímetro que midamos en nuestro mapa en la realidad equivale a 10.000 centímetros en la realidad. ¿Vamos?

Pero como nuestros personajes no van a recorrer sus distancias en centímetros sino en kilómetros e incluso años luz, tendremos que hacer una regla de tres o usar un conversor por Internet que nos transforme centímetros a kilómetros. No te dé pena, yo uso conversores todo el tiempo.

Volviendo al ejemplo: 1:10.000


Esos 10.000 centímetros se convierten en 0.1 kilómetros o 100 metros. Entonces, por cada centímetro medido en el mapa, en realidad serán 100 metros.

¿Confundido? Yo sí, lo confieso.

Un poco de creatividad nos va a ayudar.

En este mapa, al medir con una regla vemos que entre Liberia y Cañas hay 3 centímetros. 

La escala numérica del mapa es de 1:1.500.000. Cada centímetro del mapa equivale a 1.500.000 centímetros reales o 15 kilómetros. Por consiguiente, al multiplicar los 3 centímetros por 15, la distancia entre Liberia y Cañas es de 45 kilómetros.

Pero debemos plantearnos una nueva pregunta... ¿Qué escala numérica debemos usar?...

El tamaño de la escala o del mapa

Para trabajar la escala debemos tener en cuenta si nuestro mapa es de una calle, una ciudad, una comarca, una provincia, una región, un país, continentes o un mundo entero. Dependiendo de nuestro mapa imaginario será la escala a manejar.

Vamos pues, al toro por los cachos...

Zonas con mucho detalle, escalas de 1:1.000 a 1:5.000
Mapas de calles y ciudades, escalas de 1:5.000 a 1:20.000
Comarcas y municipios, escalas de 1:20.000 a 1:50.000
Provincias, regiones y carreteras, escalas de 1:50.000 a 1:200.000
Grandes regiones y países, escalas de 1:200.000 a 1:1.000.000
Continentes y mundos enteros, escalas desde 1:1.000.000

Más de uno en este momento debe estar arrancando la hoja con el mapa de su novela o haciendo clic en la equis superior derecha de su computadora, pero para que vean que entretenido es esto del mapa, juguemos:

Imagen extraída de la web Fantasticmaps
Escala del mapa 1:50.000

El valiente Gerard, defensor de Wolford, ha escuchado el rumor de que una horda de duendes raptó a las mujeres vírgenes de Wolford (1 en el mapa) y se han ocultado en ese bosquecillo (5 en el mapa)...

¿A cuánta distancia se encuentran del pueblo? Supongamos que haya 5 centímetros entre ambos puntos.

Por cada centímetro del mapa son 50.000 centímetros en la realidad. 

50.000 centímetros son 500 metros. Hay 5 centímetros entre los puntos, por lo que entre Wolford y el bosquecillo donde ocultan a las vírgenes hay 2.500 metros, lo que equivaldrían a 2 kilómetros y medio.

¿Y cuánto tardará el valiente Gerard en llegar hasta donde sus preciadas vírgenes? Averígualo en esta entrada: Cómo calcular cuánto dura el viaje de nuestro héroe por tierra y Cómo calcular el viaje por ríos y mares.

Para terminar, si crees que lo tuyo no es esto de la escala o simplemente piensas que no te sientes a gusto calculando aquí y allá no lo hagas, si se pierde la diversión no vale la pena. Ya verás como con algo de imaginación y ojo clínico superas esto de las distancias.

8 comentarios:

  1. Hey gracias me ha servido mucho, no pensé que mi pregunta terminaría en un post, la forma de que 1 unidad equivalgan muchas mas en lo que respecta a la "realidad", ya lo había tenido en mente, pero gracias a este post lo podre manejar mejor. Espero con ansias la continuación, muchas gracias y sigue así me ayudas bastante.
    soy Camilo Rodríguez hace poco cambie el nombre a Gwyn.

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    1. Hola mi amigo. Qué bueno haberte sido de utilidad y perdón si a ratos no me hago entender. jejejejeje

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  2. Un buen truco está en evitar comentar el tiempo de viaje. Es decir, se pasa de cuando el personaje está en el punto A directamente a cuando se encuentra en el punto B. Yo lo uso en otra de mis sagas: Arex de Vanaheim. Una saga de aventuras inspiradas en Conan el bárbaro.

    En cuanto al tema del mapa, yo tiré por lo fácil y convertí un mapa de Europa en el mundo de Arex. Puedes verlo aquí: http://ventanaaotrosmundos.blogspot.com.es/2013/05/lilith.html
    Eso si, el resto me lo he currado. Cada raza tiene su propia idiosincrasia y su propia mitología. Aunque para los vanires me limité a adoptar la mitología nórdica.

    Una vez más, un excelente artículo. Lo he disfrutado.

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    1. Hola Lorenzo, en cuanto a lo que mencionas de pasar del punto A al B sin dar rodeos sobre el tiempo, es bastante útil y también lo uso en algunas de mis historias. El problema radica cuanto llevas varias subtramas en A y en B. Me explico.

      Pepo vive en B, que queda a años luz de A.
      Su hija Pepa vive en A y está embarazada, además de que llevas a una subtrama relacionada con la vida sentimental de Pepa, pues sospecha que su esposo le es infiel.

      Si el viaje a caballo de Pepo hasta donde Pepa le tomase casi seis o siete meses (estoy siendo aleatorio), si saltas de B a A sin tener en cuenta el tiempo transcurrido perderías la subtrama que tanto te has esmerado escribir.

      No sé si me he hecho entender, cuando hablamos de una sola línea de la historia quizás no afecte saltarse y omitir el tiempo transcurrido, pero cuando llevas varias líneas argumentales, te queda de cabeza.

      Como siempre, un saludo. Por cierto, qué gusto verte por aquí

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  3. Si, es cierto, a veces no puede usarse como recurso. En la misma saga de Arex he tenido que especificar, a veces el tiempo de viaje.

    Lo uso sobre todo en el espacio entre aventuras. Si Arex acaba una aventura en una punta del mapa y empieza la siguiente en el otro extremo del mismo...¿Qué importa el tiempo transcurrido?

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    1. Y bien valedero el uso del tiempo cronológico de tu historia. No siempre es necesaria la descripción detalle a detalle de los días y las noches transcurridas. Cuídate

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  4. Hola, Piper. De antemano quiero felicitarte por tu blog, pues justamente he estado consultando este artículo y el de los tiempos de viaje para una novela de fantasía en la que me encuentro puliendo tanto como me da la mente.

    Quiero preguntarte: ¿es obligatorio hacer primero el dibujo del mapa del mundo en el que ambientas la historia? ¿Cuántas veces requirió Tolkien de la elaboración del mapa de la Tierra Media para que las distancias resultaran creíbles durante la narración? Te agradezco la respuesta. Tu blog me ha ido brindando esa ayuda que necesito, es muy útil. Saludos.

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    1. Hola, Jorge. Creo que no existe una regla de oro o una norma que obligue a ubicar el dibujo del mapa en un mundo o universo ficticio. Aunque lo ideal sería que, a medida que escribes, vayas realizando los primeros bocetos en tu mente o en un borrador. Ubicando aquí y allá como crees que están ubicados los lugares. Esto porque el proceso de escritura no es permanente y está en constante edición, por lo que durante el trabajo puedes cambiar nombres de castillos, ríos o lugares. O también simplemente eliminar una cordillera que no cuadraba en tu historia.

      Por esta razón, a no ser que tengas una idea demasiado clara y puntual del escenario y el ambiente, hazlo en la marcha o al final.

      En cuanto a lo que dices de Tolkien, no sabría darte una respuesta, pero Tolkien fue muy meticuloso en cuanto a este asunto, reescribiendo una y otra vez mapas, dibujos y garabatos de los diferentes lugares de la Tierra Media.

      Mediante hojas cuadriculadas llevó a cabo un trabajo meticuloso. Era un revisor sin fin.

      Dice la literatura que, cuando la comunidad del anillo se disolvió en tres grupos: Légolas, Gimli y Aragorn con Gandalf; Pipin y Merry junto a Bárbol; Frodo, Sam y Gollum en otro, Tolkien debió detallar hasta el último detalle de los movimientos y la ubicación de Sam y Frodo (1 mm equivalía a 5 millas) para que su llegada al monte del destino estuviera sincronizada con la batalla en la puerta negra. Pensaba que para que la fantasía funcione, debe adherirse a unos principios de tiempo-espacio creíbles.

      Una técnica que usó fue ubicar Hobbiton y Rivendel en la latitud de Oxford. Con este dato ubicó Minas Tirith a 600 millas al sur, aproximadamente a la latitud de Florencia.

      Así que como puedes ver, el tiempo y las copias que te tome elaborar tus mapas todo depende de cuán exacto deseas que estos sean.

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