Algunas veces, cuando he dedicado bastante tiempo en la lectura analítica de una historia, generalmente larga y compuesta por más de un volumen, he encontrado personajes que sin motivo alguno empiezan a tener comportamientos diferentes a medida que avanza la trama, o peor aún, entre un libro y el otro. Es como si el escritor los amoldara a las nuevas situaciones y conflictos sin ningún motivo, omitiendo detalles y borrando de un tirón la caracterización inicial.

Si la trama es interesante, el personaje es secundario o el reparto es bastante amplio, con demasiados puntos de vista e intervenciones, este hecho puede llegar a pasar desapercibido, pero cuando es demasiado evidente, podemos decir que el personaje se ha descarrilado.

"El descarrilamiento de los personajes es un problema que todo escritor debe enfrentar"

No debe confundirse con el personaje que ha cambiado, pero cuya variación es respuesta al conflicto externo y en el que el escritor ha logrado un desarrollo dinámico, con una agradable relación trama-personaje. Son esos personajes redondos, de los cuales nos habla Abel Amutxategi en Cómo escribir un libro


Tampoco es descarrilamiento del personaje cuando el personaje reacciona de manera inesperada ante una situación que lo lleva al límite, como una madre siendo capaz de robar para alimentar a sus pequeños hijos. 

No debe confundirse con el término Flanderizar, que es exagerar un rasgo o característica del personaje para volverlo el personaje en sí, estilo Sheldon Cooper u Homero Simpson

Este concepto responde a situaciones en las que el escritor vio necesario amoldar a sus personajes para que encajen a la fuerza en la novela y contribuyan a su progreso, ya sea porque:

1. Decidió dar un nuevo giro en la trama.
2. Faltó mayor planeación del esquema antes de empezar.
3. Es el tipo de escritor que improvisa sobre la marcha.
4. Desconoce a sus personajes porque no les da la importancia que se merecen.
5. En sí desconoce de lo que está escribiendo.
6. Es una obra escrita por varios autores, cada uno con diferentes ideas e interpretaciones del personaje.
7. El autor se posesiona tanto de un personaje que lo va transformando según sus gustos, al punto de perfeccionarlo y volverlo casi una Mary Sue, diferente a como lo introdujo en las primeras páginas.

La mayoría de las veces se presenta sin que el autor se de siquiera por enterado, lo cual demuestra total inexperiencia e incompetencia. Sin embargo, hay casos en los que el escritor lo hace adrede, como cuando usa a un personaje o varios para predicar su pensamiento o exponer una ideología en particular, es decir, el autor termina hablando por medio del personaje de una forma que el lector no esperaba ni imaginaba.

Otra de las razones por las cuales algunos autores llegan al punto de descarrilar a sus personajes recae en los triángulos amorosos que se crean en el transcurso de una obra:

María ama a Luis, pero siente que no es correspondida como debería.
María conoce a Pedro, quien es el amante perfecto: atractivo, amable, rico y educado. Todo lo contrario a Luis.
Luis intenta recuperar a María.

Aquí aparece el escritor, quien se ha dado cuenta demasiado tarde de que la relación entre María y Luis es la que mejor se adapta a sus intereses, por lo que decide sacar a Pedro del camino.

¿Qué mejor forma de hacerlo?


Convertir a Pedro en un autentico idiota. De un momento a otro presenta escenas de celos que antes no tuvo, llega a ser violento y resulta que también es alcohólico o le ha sido infiel durante algún tiempo. Todos estos defectos salidos de la nada y expuestos de manera torpe y urgente, con el objeto de regresar a María a los brazos de Luis. Situación normal en las novelas románticas.

Intentar regresar al personaje inicial

En ocasiones el escritor realiza un chequeo y se da cuenta de este error, por lo que intenta de forma fallida regresar al personaje a su forma normal, ya sea por medio de una escena inusual o un hecho extraordinario incluido sin explicación. El resurgir inesperado del antiguo personaje termina por empeorar las cosas, pues, aunque resulte paradójico, algunos lectores se habrán identificado y se sentirán a gusto con la nueva versión.

Entonces ¿Cuál es la solución?

1. Planifica tu historia.

Antes de sentarse a escribir, el autor debe tener claro el rumbo de los acontecimientos: su comienzo, nudo y desenlace. Si no sabes cómo hacerlo, en la Internet encontramos múltiples formas y teorías, aunque a mi me gusta mucho la que Sttorybox nos explica en esta entrada.

2. Conoce a tus personajes

Un simple esbozo del protagonista no es suficiente. Se deben conocer sus gustos y actitudes antes de introducirlo en la historia. En Tinta al sol nos explican cómo crear una ficha de personaje. Aunque si quieres ser más exacto, he aquí una serie de preguntas que puedes hacerte y que pueden detallar aún más al personaje.

3. Aprende a describirlos

Una adecuada descripción del personaje nos ayuda a acercarnos más a él y hace que el lector lo identifique con pelos y detalle, de manera que nos será más fácil identificar el momento en que se descarrile. Literautas nos enseña cómo hacer una adecuada descripción.

4. Busca a tus lectores beta

No cometas el error de creer que la obra está completa recién pones el punto final. Nuestra opinión sobre lo que hemos escrito está basada en el enamoramiento que tenemos con la historia.

Un lector beta te ayudará a encontrar a ese personaje descarrilado que no cuadra para nada y que necesita una revisión. Pero debemos tener la madurez suficiente para aceptar las observaciones y críticas que nos lleven a mejorar a nuestros personajes.

5. Edita y borra.

Fácil. No nos gusta, pero si debes reescribir todo un párrafo para que concuerde con la personalidad del personaje, hazlo. Es preferible un poco de tiempo dedicado a este proceso que enfrentar las terribles consecuencias de la crítica destructiva, que verá en este cambiante personaje su conejillo de indias.

6. Seguimiento y control de los personajes

Los grandes autores conocen a la perfección a sus personajes y llevan un control de estos a medida que escriben, de manera que no pierden el rastro de estos por muy realistas y humanos que sean.

"Hacer un listado ubicado en un lugar visible ayuda a realizar un seguimiento de los personajes en una historia"
Clasificar a los personajes por colores o usar un tablero en el cual esté pintada la trama puede ser de gran utilidad. Junto a tu mesa de trabajo y en un lugar visible, ubica el listado de personajes principales y secundarios, dejando espacio entre ellos para anotaciones  y recordatorios. Luego haz un estudio de esos personajes, incluso con los personajes inesperados que aparecen a medida que escribes.

Ve anotando como se desarrollan los personajes y su relación con la trama, ubícalos en el tablero donde pintaste la trama de acuerdo a la línea argumental.

Los mapas conceptuales, mapas mentales y cuadros sinópticos evitarán que todo se convierta en un caos.

Para terminar, un personaje siempre debe avanzar por el carril adecuado, tomando diferentes direcciones según vaya creciendo en la historia, ya sea de forma positiva o negativa, pero es responsabilidad del escritor garantizar esta cualidad.
Es un inmenso placer estrenar esta sección del blog dedicada a mis propios relatos, algunos publicados y otros desconocidos para muchos.

Esta idea nace de una conversación que sostuve por twitter, en la que alguien me preguntó acerca de qué tipo de literatura escribo, lo cual es bastante justificable, por el hecho de que he dejado a un lado mi espíritu de escritor por dedicarme a investigar, preparar y redactar las entradas de Antro Narrativo.

Sin más, los dejo con Doble vida, un sencillo y agradable relato, que espero les guste.

"Relato Doble vida publicado en Sttorybox"
―Muy bien amigo, hábleme de su problema. 

―Doctor. La verdad es que desde que tengo memoria he llevado una doble vida. Una existencia en sueños―. Gabriel buscaba las palabras correctas que no le hicieran ver como un imbécil. 

―Existencia en sueños ―repitió el médico subrayando en su libreta de notas con profesional tranquilidad―. ¿Puede ser más explícito? 

Gabriel narró, sin dejar cabo suelto, cada uno de los eventos y pormenores que le llevaron a tan insólita y descabellada conclusión. 

―Entonces, asegura usted que lleva una doble vida y es consciente de que una de ellas es onírica ―carraspeó su garganta evidentemente sorprendido. Gabriel asintió desde el sillón consciente de la inverosímil historia―. ¿Puede indicarme por qué llegó a esa deducción?

―Muy fácil, doctor. Como usted sabe, normalmente los sueños son representaciones involuntarias de imágenes, sonidos o sensaciones que ocurren cuando dormimos ―contestó molesto porque fuese él quien tuviese que recurrir a explicaciones―. En mi caso es diferente. Son experiencias completas que se interrumpen cuando despierto, pero una vez regreso a la cama continúan exactamente donde quedaron. Como si no hubiese sucedido nada. Mis amigos, el trabajo, todo es tan real que en ocasiones he llegado a confundirme. Déjeme le cuento algo gracioso, una vez llamé María a Sofía, mi esposa en la vida real. ¡Vaya lío se formó! ¡María es la esposa de mis sueños! ¡Dígame como le explica eso a una mujer celosa, Doctor! 

―¿Y cómo solucionó aquel percance? ―. A estas alturas, el psicólogo había hecho a un lado su libreta y se comía las uñas embelesado ante tal anécdota. 

―Se nota que no es casado ―respondió sonriendo―. Esa noche, ante los ojos de mi esposa real dormí en el sofá, pero en verdad, y aunque no lo crea, pasé la mejor velada del mundo con María. Flores, vino, espagueti y el mejor sexo que pueda usted imaginar.

―Muy bien ―interrumpió el galeno recuperando la compostura sin disimular, por más que lo intentó, su indignación―. Creo que ya he tenido suficiente de tanto disparate, señor Gabriel. Luego de escucharlo atentamente puedo concluir que presenta un estado de esquizofrenia paranoide grave, y si no inicia pronto tratamiento tendremos que recluirlo en un psiquiátrico. 

―Lo sé, doctor. No es el primero que lo dice ―susurró Gabriel poniéndose de pie―. Creo que esta sesión terminó. 

―¿Qué dice? ―preguntó sorprendido el médico, fijándose en su reloj de bolsillo―. Aún le queda media… 

Gabriel despertó sobresaltado y empapado en sudor. María giró entredormida. Desde los patios, el canto de gallos insomnes amenizaba la gélida madrugada y la luna aún se reflejaba por los ventanales de la habitación. 

―¿Otro sueño? ―balbuceó la mujer sin molestarse en abrir los ojos. 

―Eso parece. 

―Debes ir al especialista. No tienes vida.

―Sí, tienes razón. No tengo vida.


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Pues ha llegado el momento de hacer un pequeño estudio de los principales estereotipos usados en la literatura y el cine en relación con los personajes de origen español (nacidos en España, para ser más exactos).

¿Por qué incluyo el cine o la televisión? Porque algunas referencias literarias son desconocidas para muchos (a pesar de que, como se habrán dado cuenta, el 90% de los ejemplos que uso provienen de los autores o libros de mayor consumo o difusión, tales como Stephen King, Potter, Tolkien y demás)

Para los que desean saber más acerca de este tema, ya hemos tratado en entradas anteriores sobre los estereotipos de personajes negros y personajes estadounidenses.

Sin embargo, no me canso de recomendar el no uso de este tipo de personajes, que reflejan la falta de creatividad del autor y su pensamiento basado en prejuicios, incapaz de dar vida a un personaje único con sus propios rasgos y personalidad.

Si a pesar de todo eres un adicto al uso de estereotipos como base para elaborar a los personajes de tu obra, puedes apoyarte en este artículo, en el que explico, de manera fácil y graciosa, cómo trabajar con un arquetipo literario.  

Antes de empezar pido disculpas a mis muchos amigos de España si alguno se siente ofendido o simplemente considera errónea esta información, si es así no duden en dejar sus comentarios o enviarme un correo personal.

El hispano gallardo

Los suscriptores de Antro Narrativo que recibieron el libro sobre los antihéroes ya conocen este estereotipo, el cual es quizás el más famoso a nivel mundial de este grupo.

Gracias a series como El Zorro se dio a conocer y desde entonces se ha usado una y otra vez. Casi siempre es un antihéroe, es decir, no es un villano, pero su modo de actuar no es la del héroe popular; es pícaro y a pesar de que no nos hayamos en la edad media, aún conserva una extraordinaria habilidad con la espada, el arco e incluso con los puños.

La mayor parte de las veces es encantador, mujeriego, ingenioso y rápido de pensamiento, con mordaces comentarios bañados de sarcasmo y burla, lo que irrita a sus contrincantes. Pocas veces le vemos sudando de preocupación, pues su exceso de confianza lo guía en todo momento.

Al ser descrito como delgado, es bastante atlético, llegando a usar movimientos felinos y a emplear cualquier elemento a su alrededor como arma o columpio.

"estereotipo del gallardo hispano"
Odian la injusticia y mantienen su propio código de honor o una venganza que los guía. En las novelas si es extranjero lo llamarán "El español" y ganará muchos enemigos por ser el  típico "amante latino".

En la literatura existen muchos ejemplos, como el mismo Zorro o Diego Alatriste y Tenorio.

George R. R. Martín usa de este estereotipo cuando introduce a Syrio Forel o más adelante con Oberyn Martell, la víbora.


¿Español o Mexicano?

Sucede cuando el escritor introduce características Mexicanas al describir o mostrar un territorio español (o viceversa, aunque en este caso hablamos solo de España) y ocurre por un desconocimiento total de ambas culturas.

"El error de muchos escritores al introducir la cultura mexicana en la española y viceversa"
Imagen extraída de http://it.testsworld.net/ 
En estos casos el escritor toma los estereotipos más reconocidos de ambos países y los funde de manera errónea, producto de una evidente falta de investigación. Aunque son los escritores anglosajones los que presentan esta equivocación con más frecuencia, con el paso del tiempo se ha convertido en un estereotipo imposible de revertir en muchos autores independiente de su nacionalidad u origen, pues no hay nada más exótico que introducir a nuestros personajes en un pueblo con un grupo de mariachis al fondo entonando "La bamba".

Otros han ido más allá atreviéndose a describir a España como una selva tropical o como un desierto repleto de salvajes forajidos que luchan contra un dictador fascista.

Sea cual sea el error, cuando se confunde México con España solo nos podemos preguntar si el autor debió viajar más o por lo menos leer un libro o ver Travel Channel antes de sentarse a escribir.

Libros con estos errores: Centro de Operaciones de Tom Clancy y La fortaleza digital de Dan Brown.

Toros, flamenco, paella, la Macarena y otros estereotipos.

Si te has vuelto loco intentando describir a tu personaje durante su estadía en España, no te preocupes, aquí está la solución del escritor mediocre:

Viste a las mujeres con largas faldas bordadas, una aguja, una rosa detrás de la oreja y un mantón de Manila. En cuanto a los hombres, ponles una barretina, una camisa tipo esmoquin o chaleco. O simplemente vístelo de torero. Al fin y al cabo estamos en España.

Si quieres que tus personajes hagan algo interesante en medio de la trama, que huyan de los toros. Sí. San Fermín no se celebra todos los días ni sucede en toda España, pero ¿quién se va a dar cuenta? Mejor corre que la estampida ya viene.

Ten cuidado cuando tu héroe deba salir a la pista de baile, de seguro sonará un flamenco y quedará en ridículo frente a toda una comunidad de bailarines profesionales, esté donde esté, ya sea en el sur o en el norte del país.

"La Macarena como símbolo de la cultura española"


Y si el flamenco te aburre, no te preocupes, no hay nada que le guste bailar a un extranjero y que conozca mejor que La Macarena. ¿Quién es Rocio Durcal o Julio Iglesias? Queremos a Los del Río.


Al momento de sentarse a cenar nada mejor que la paella, ¿En qué consiste y dónde se come? Escribe paella en tu descripción de la mesa y habrás salvado el día.

Si un personaje de tu libro desea insultar a un español, nada más sencillo que llamarlo "comedor de tacos". Qué ingeniosa mezcla de culturas (que se note mi sarcasmo, no hablo en serio con el insulto).

Usa el voseo para todo momento y sin parar en los diálogos de personajes de origen español.

Para finalizar, si debes pasarte por España en tu historia no te mates la cabeza con nombres extraños y ciudades desconocidas, pásalos por Barcelona y Madrid ¿Existen más ciudades acaso?

En conclusión, como he hablado siempre acerca de los estereotipos, no los uses. Por respeto a la diversidad étnica y cultural, mejor investiga a fondo sus características y costumbres (en alguna pagina seria) antes de atreverte a dar un concepto equivocado y vulgar.

En cuanto a esta entrada, cabe recordar que la península ibérica está conformada por dos países, España y Portugal. 
Para los que ya lo saben, he decidido este año participar en el Nanowrimo con una novela de suspenso adolescente titulada La noche de los locos. Un nuevo estilo de escritura que me ha llamado la atención y en la que estoy incursionando, pues los que me conocen saben que no soy escritor de intrigas o thrillers (Usaré la palabra inglesa que define mejor mi novela).

El gran problema es que me ha sucedido lo que le suele ocurrir a cientos de escritores que se atreven a participar, me he quedado corto en palabras.

Me avergüenza confesarlo pero es así. Entre el blog, el trabajo y mi familia descuidé mi participación en el Nanowrimo y para el día de hoy mi tablero se ve así.

"Estrategias de Piper Valca para lograr ser ultraproductivo en la escritura de la historia"

Como pueden notar, muy por debajo de lo necesario para alcanzar las 50.000 palabras al final del mes. ¿Imposible hacerlo? No, para nada, pero me he convertido en una persona a quien le cae el refrán "predica pero no aplica".

Por esta razón me he propuesto seguir estos útiles consejos con los cuales espero, si los aplico con responsabilidad y al pie de la letra, llegar al final con éxito. Así mismo, me he dado cuenta de que estos consejos funcionan para cualquier situación, ya sea laboral o personal, siempre y cuando se busque alta productividad.

Escribir sin mirar atrás

Durante el Nanowrimo esta ha sido la estrategia con la que mejor me ha ido, escribir sin detenerme a revisar que tan elegante y conciso me ha quedado. No niego que me es imposible dejar pasar las fallas ortográficas que aparecen al mecanografear como un demente, pero en cuanto a la corrección de estilo y gramática, me basta con dejar claro a dónde deseo llegar con esas líneas. Ya después me dedicaré con empeño a revisar y editar.

No tocar dos veces el mismo texto es la clave, a no ser que añada más palabras y no suprima nada.

Dejar algo para el día siguiente

Detenerme en la mejor parte de la historia, con la idea a flor de piel, puede servirme siempre y cuando haya alcanzado el tope diario de las palabras, pues garantiza que al día siguiente pueda sentarme y empezar a escribir de inmediato, sin necesidad de esperar a la escurridiza musa.

Además, parar con parte de la trama ya identificada, me ayudará a planificar lo que escribiré al día siguiente, pues tendré ideas más frescas. Si son descripciones demasiado detalladas, nombres o fechas, las  registraré en Evernote, pero si son eventos, situaciones y giros de trama, los dejaré divagar en la mente, para crear un entresijo que solo yo entenderé en la siguiente sesión.

Primero lo urgente y lo que menos me gusta

Aquí peco, pues tengo un mal detector de lo urgente, por lo que voy de aquí para allá en pequeñas labores que me roban el tiempo preciado para escribir. A partir de este momento catalogaré lo urgente de lo importante. Primero me desharé de las tareas que no me apetezcan, de manera que pueda sentarme a escribir con la mente enfocada en La noche de los locos.

Cumplir con el horario establecido de manera estricta

En las reuniones o en cualquier actividad ajena a escribir, la clave está en cumplir a cabalidad con el horario que haya establecido. Es decir, si una reunión debe terminar a las diez de la mañana, terminará a las diez de la mañana, ni un minuto más. Si tengo programadas visitas de campo para la tarde, haré lo posible por ser puntual y conciso. El resto del tiempo lo dedicaré a escribir.

Saber decir "NO"

Aunque desde la muerte de mi padre me propuse no negar un favor a mis familiares o a quien lo necesitara, a menudo se presentan situaciones en las que debo tener el carácter para decir "No". Como cuando alguien desea sentarse a parlotear y chismorrear sin sentido. En esos casos seré lo más decente posible para decir "¡NOOOOO!". Y es que cuando trabajas en una ciudad pequeña, donde todos se conocen, es muy fácil quedar inmiscuido en algún corrillo de esquina, los cuales me quitan tiempo para escribir.

Cero Internet, cero correo electrónico, cero redes sociales

Cuando administras un blog y eres novato como yo, es muy común que estés pendiente de los mensajes, comentarios, nuevos suscriptores y de lo que publican otros bloggers, lo cual se vuelve algo adictivo y llega a zombificarte por completo. A mi me sucede a menudo, por lo que he decidido escribir mi novela en una biblioteca del pueblo donde trabajo, que por desperfectos técnicos no posee Internet, brindándome la oportunidad de concentrarme sin la tentación de hacer clic en el círculo multicolor de Chrome.

En cuanto a los correos, si estoy esperando un mensaje importante, programaré cortos intervalos para revisar el celular, asegurándome de no desviar mi atención más allá de yahoo o gmail, mis proveedores.

Ser ultraproductivo cuando vives con un niño de tres años

"Mi hijo de tres años como uno de los distractores al momento de escribir"
Juan Esteban, mi hijo
Lo que no les he contado es que mi pequeño es un chico hiperactivo que demanda mi atención las veinticuatro horas del día, aún por encima de su madre, ya que compartimos el gusto por las carreras alocadas durante horas, jugar con carros, la lucha libre en la cama y pasear por la biblioteca. Como verán, mi tiempo libre en casa es nulo.

Para enfrentar el Nanowrimo y a mi pequeño Juanes, he decidido adoptar las siguientes estrategias:

Escritura nocturna

Cuando Juan Esteban se va a la cama temprano encuentro el momento exacto para escribir, siempre y cuando no haya ningún juego en la liga de baloncesto local, de la cual participo, o el cansancio me impida hacerlo, aunque viendo las estadísticas tendré que cumplir con el turno nocturno uno que otro día.

Escritura matutina

El enemigo de la escritura nocturna, pues si trasnocho me es imposible madrugar y viceversa.

Confieso que he hallado mayor rendimiento levantándome de la cama a las cuatro de la mañana, dedicando media hora para leer la Biblia y sentándome a escribir, con el riesgo de que Juanes también decida madrugar y me descubra frente al computador.

Entre el trabajo nocturno y el matutino debo hallar la forma de tomar pequeñas siestas y compensar el sueño perdido, pues llevar de corrido este ritmo puede disminuir mi productividad, lo cual explico en esta entrada sobre el estilo de vida para ser creativo.

Aprovechar los espacios libres

¿Y cuáles son esos? 

Cuando Juanes tome su siesta de mediodía o cuando acompañe a su madre al mercado o al centro comercial. En tiempos de guerra todo es permitido. Y aunque esos periodos son tentadores para dormir y descansar, siento que no debo desperdiciar ni un minuto o luego me arrepentiré.

Salir a caminar con mi hijo

Aunque no lo crean, caminar y pasar un buen rato con Juan Esteban en el parque me vuelve ultraproductivo. Durante este tiempo ato cabos sueltos de la trama y aprovecho para estimular mi creatividad pensando sin presiones ni afanes. La observación es una las mejores formas de estimular la creatividad literaria.

Además, pasar tiempo con mi hijo es lo más hermoso y divertido que puede sucederme, lo que da paso a la siguiente recomendación.

Descansar y compartir con mi familia

Cuanto lo siento, Nanowrimo, si no alcanzo las 50.000 palabras no pasará nada, si pierdo a mi familia y no aprovecho el tiempo con ellos, lo perderé todo. 

A pesar de luchar contra viento y marea para sacar a flote La noche de los locos o cualquier otro proyecto en el cual me embarque, nunca, repito, nunca reemplazaré el tiempo que comparta con mis seres queridos.

No debo olvidar que escribir no debe ser una obligación ni volverse algo estresante, por el contrario debe ser divertido, por lo que dejaré a un lado las presiones y gozaré de mi hermosa vida.

Por lo anterior, le advierto a Nanowrimo que aunque haya tomado algo de ventaja, que se prepare...
"Para poder vencer a Nanowrimo necesito seguir esos consejos para ser ultraproductivo al escribir"
El que está de pie soy yo.

No hay una buena historia de superhéroes sin sus némesis: los villanos.

Estos personajes, cuya maldad y perversidad no tienen límites, son la razón de ser de nuestros protagonistas y quienes en muchas ocasiones se llevan todos los aplausos por su infinita capacidad para poner a los personajes en situaciones inverosímiles.

Son el alma y vida de la historia. Si tu villano no se gana el rencor del lector, obtendrás un resultado poco satisfactorio, pues de lo seguro será un antagonista aburrido.

Cuando creamos un villano, debemos tener a nuestro héroe en la mente, ya que ambos deben encajar de manera exacta y en este enemigo debe permanecer el concepto del protagonista, me explico, si Batman habita en un mundo oscuro y frío como Gotham, el villano debe sonar a Gotham, caso contrario con Steve Rogers o El Capitán América, cuyo enemigo más que oscuro, es la representación de lo antiamericano, la falta de principios y de ética.  En palabras románticas, villano y héroe son hechos el uno para el otro.

En nuestra entrada anterior hablamos sobre los superpoderes y sus características. Pues es importante que la capacidad de hacer el mal del villano iguale o al menos sea comparable con la superhabilidad del héroe. 

A continuación se expone una serie de conceptos que por lo general funcionan bien como contraparte en las historias de superhéroes, pero que sirven para crear un buen antagonista/villano de cualquier tipo de historia y que debemos tener en cuenta al momento de la creación o puesta en marcha.

La mitad oscura

"Explicación del concepto la mitad oscura como villano en una historia de superhéroes"
Imagen extraída de comicvine
El arquetipo clásico. El enemigo que muestra la parte oscura del héroe. Llamémoslo algo así como su doble o gemelo malvado. Hoy en día casi todo superhéroe que se respete debe hacer frente a esta amenaza.

En algunos casos, el Doppelganger (es el concepto con que se conoce este tipo de personajes) tiene relación directa o indirecta con el protagonista y puede que sus caminos se hayan cruzado alguna vez en el pasado sin saberlo. Además, si somos ingeniosos podremos usar al Doppelganger como ejemplo de lo que hubiese sido del héroe si hubiese seguido otro camino.

Otro hecho importante es que introducir a este villano nos ayuda a resaltar mucho más las virtudes del héroe.


Para citar algunos ejemplos, Superman tenía a Bizarro y a Superman Cyborg, Batman a Man-Bat, Spiderman a Doppelganger.

La antítesis 


Mientras que la mitad oscura se parece mucho al héroe, la antítesis enfrenta y se opone al héroe en algún aspecto. Es decir, si nuestro superhéroe no posee habilidades, el villano las poseerá todas. En conclusión, la antítesis desafía el concepto de nuestro héroe como una fuerza contradictoria directa, convirtiéndose por lo tanto en su archienemigo.

Por ejemplo, el mayor enemigo de Batman, un hombre frío y serio de traje oscuro, es El Joker, un payaso enfermo y demente de ropa colorida, pero casi tan inteligente como el propio Batman.

De eso trata la antítesis del héroe. ¿Quién es entonces la antítesis de Superman, el hombre más fuerte del mundo? Nadie más idóneo que Lex Luthor, un simple mortal.


Un ejemplo simple es el Capitán América, cuyo archienemigo es Cráneo Rojo, un nazi que va en contra de los principios liberales y democráticos de los Estados Unidos, además de relacionarse con el rojo comunista.

La amenaza épica

Nada más amenazante que la probabilidad de que el planeta Tierra sea destruido bajo las manos de una fuerza más allá de las posibilidades del héroe. De eso trata la amenaza épica.

"La amenaza épica como villano en una historia de superhéroes"

Es un arma que está por encima de los villanos normales, con la función de hacer creer que todo está perdido y que incluso nuestro héroe, con todas sus habilidades, no podrá hacerle frente. En fin, da un aire de que todo está perdido.

Es importante no incluir demasiadas amenazas épicas o perdería el sentido de importante, pues son algo raro, que ocurren o aparecen una vez en un millón de años. La mayoría de las veces provenientes del espacio o dormidas bajo tierra por una eternidad. Sea cual sea la razón de su aparición, también debe haber un villano específico para estas amenazas. ¿Es posible que El Pingüino decida destruir todo el planeta Tierra? En tus sueños. Amenaza épica=Villano épico.

Darseid, Apocalipsis, Thanos y Dark Fénix entre otros son amenazas épicas.

Potencia, concepto y personalidades de los villanos

Establecer estos tres aspectos crea el contraste entre el villano y nuestro héroe, además de que nos ayudan a definir mejor a este último.

La mejor forma de hacer esto es tomar un rasgo de nuestro héroe, ya sea el poder, un rasgo de su personalidad o un aspecto de su concepto y en base a este construir un villano que lo contrarreste. 

Enemigos específicos de poder. Son los más fáciles y comunes. Si la habilidad principal de nuestro héroe es la superfuerza, usar a otro personaje también fuerte no genera contraste ni conflicto. En cambio, si ingresamos a un enemigo intangible o demasiado rápido para ser golpeado, nos encontramos en un verdadero villano digno de respeto.

Enemigos específicos de concepto. Este villano no está relacionado con habilidades ni nada por el estilo, se trata de crear un enemigo que difiera del concepto que tenemos del héroe. Si tu héroe es un vigilante buscado por las autoridades y un paria de la sociedad, su villano puede ser alguien popular con buena publicidad.

Enemigos específicos de personalidad. Aunque son raros, son muy útiles para fortalecer el carácter tanto del uno como del otro. Una vez más, el contraste es la clave. Si poseemos a un héroe demasiado precavido, cuidadoso y estricto, nuestro villano será desordenado, aventurero y estrepitoso. O quizás enfrentemos al irresponsable joven contra la sabiduría de un anciano.

Otra forma de usar este aspecto es que en vez de contrastar la personalidad del héroe, la exageremos al extremo. Qué tal un héroe bromista e ingenioso contra un villano más jocoso e ingenioso. Pondríamos en jaque a nuestro protagonista.

Lo importante a la hora de introducir villanos en nuestra historia de superhéroes es garantizarles una razón de ser, de actuar y de pensar, de manera que no estén allí solo para convertirse en un obstáculo sin sentido, parlotear incansables monólogos o ser el saco de boxeo del protagonista. Podemos otorgarles ambiciones, miedos, deseos y conflictos, tal como el héroe, de modo que generen emociones en los lectores e incluso lleguen a estar de su parte.

¿Qué piensas de la entrada? ¿Te ha gustado? ¿Te atreverías a escribir una historia de superhéroes? ¿Qué tal el villano de tu historia?
En vista de la buena aceptación que tuvo la entrada sobre los personajes negros como estereotipos, he decidido clasificar los artículos en diferentes grupos étnicos y raciales que son usados en la literatura, televisión o cine como estereotipos.


"Los principales tipos de estereotipos de personajes norteamericanos y como evitarlos"
Imagen extraída del blog de Veronica Sicoe
Algo que he notado en muchos escritores de habla hispana es su obsesión por narrar historias ambientadas en Norteamérica, específicamente en los Estados Unidos. 

Ya sea por la influencia de Hollywood en sus vidas o por lo atractivo que puede resultar para el escritor jugar con un personaje de nombre Steve, cuya vida transcurra en la bolsa de valores de Wall Street, cada vez más autores nuevos se decantan por este tipo de historias. 

Sin importar las razones, han creado una idea falsa y estereotipada del gringo, como le llamamos en América latina, y en esta entrada voy a describir algunos de los estereotipos de mayor explotación y uso, para que los tengamos en cuenta al momento de introducir personajes con estas características.

El chico todo americano

"El chico todo americano como principal estereotipo"
Este personaje, la mayor parte de las veces masculino, posee los siguientes rasgos: es un niño/adolescente blanco, de ojos azules y cabello dorado. Su infancia transcurre entre su amor al béisbol (por lo que carga todo el día un guante y pelota o un bate, soñando con ser Babe Ruth algún día). Posee un manejo espléndido de algunas herramientas: martillo, serrucho, e incluso se le puede ver, en los casos más extremos, usando un soplete. Con estas herramientas construye la casa del árbol, otra de sus características. Pedalean por el vecindario y probablemente sea chico explorador. ¿Te suena?


Vende limonadas para recaudar fondos y con sus amigos casi siempre ha de montar un club de niños. 


Este estereotipo busca demostrar como desde pequeños, sus niños son el americano perfecto. 

Un ejemplo es la literatura son Los Hardy Boys o Henry Huggins. O uno más conocido Las aventuras de Tom Sawyer.

El vaquero

Otro error garrafal es introducir al personaje estadounidense de la obra como el típico vaquero o al menos vestido como tal: sombrero, camisa de cuadros ojalá roja con algunos botones desabrochados que dejan ver su vello, pantalones vaqueros y botas.

"El vaquero como principal estereotipo norteamericano"

Este estereotipo ha creado una cultura internacional de pintar al norteamericano viviendo en el oeste y domando caballos. ¡Aún en el siglo XXI! 

Quizás por la globalización de productos como Marlboro, que mostraban al hombre exitoso como un vaquero, se distribuyó esta imagen que aún hoy en día se usa con frecuencia.

Sobreviviente de Brocklyn


Cuando nombro a Brocklyn... ¿Qué es lo primero que te viene a la mente? Una locura de etnias, los italoamericanos peleando contra los negros y los hispanos por los territorios.


"Los ciudadanos de Brocklyn como estereotipos en la literatura"
Imagen extraída de Taringa. Escena de El padrino

Los estereotipos muestran a los ciudadanos de estos barrios como gansters y pandilleros, gente ruin que no se preocupa por los demás. O que lo diga Homero Simpson en el capítulo Homero Simpson vs La ciudad de Nueva York o la anciana de Madagascar. Los ciudadanos son descritos como sobrevivientes.

En la novela La caída de una nación, los ejércitos europeos intentan invadir América. La Ciudad de Nueva York resulta más difícil de lo que esperaban por la férrea oposición de los inmigrantes.

Típico sureño

Este personaje, bastante humillante, muestra al estadounidense del sur como un granjero que viven en las zonas alejadas, casi siempre ignorante y alejado del estilo de vida consumista. Él es despreocupado y así es feliz. También se le llama "paleto".

"El personaje sureño de los Estados Unidos como estereotipo"
Es tosco, de pelo reseco poco cuidado, mala dentadura, que poco o nada tiene que ver con el estereotipo de El vaquero. El sureño es pobre y tiene muchos hijos.


A pesar de todo son muy amables y corteses, de donde nace la famosa "hospitalidad sureña".


Cletus, de Los Simpsons, es el ejemplo más claro de este estereotipo, aunque para aquellos que no ven el programa y desean algo más humano, está el mismo Forrest Gump y su amigo Bubba.

Mi conclusión es, como todas cuando hablamos de estereotipos, que no los uses a la ligera. Entiendo que hacen mucho más fácil identificarse con un personaje, pero corremos el riesgo de ofender y parecer faltos de creatividad, pues creo que los estereotipos se pueden tomar como base para crear nuevos personajes, como explico en mi entrada sobre arquetipos, la cual te invito a visitar

Además, creo que si nunca hemos estado en los Estados Unidos y tenemos un conocimiento escaso de sus gentes o su cultura, lo mejor es no arriesgarnos a ambientar nuestra historia allí. Que tu personaje se llame Pedro no le restará calidad a tu obra. 

Y tú... ¿Conoces otros estereotipos relacionados con los norteamericanos?
Una de las mayores dificultades que enfrentamos los escritores es poner en marcha una idea y lograr engranarla en una historia o un relato de manera efectiva.

"Breve explicación de varios inicios de los que podemos aferrarnos para empezar nuestras historias"

Cuando nos encontramos a la hoja en blanco y la musa parece haberse ocultado bajo la cama del vecino, podemos aferrarnos a ciertas herramientas como generadores aleatorios de ideas o técnicas literarias para superar el bloqueo. Pero la entrada de hoy no trata sobre cómo superar el bloqueo literario ni sobre ejercicios o programas para ello, es acerca de los diferentes tipos de inicios comúnmente usados para novelas o capítulos, de los que podemos aprender bastante si prestamos atención.

Para los que ya ha realizado seguimiento a esta idea, sabrán que también llevo un listado de posibles finales a usar, artículo que ya va por la cuarta entrega. 

Es interesante que en la mayoría de inicios encontramos como ejemplo a Stephen King (para muchos considerado escritor basura), lo que demuestra su versatilidad y capacidad para crear comienzos diferentes e impactantes en todas sus historias. 

Para saber más sobre esto de los comienzos, continúa leyendo.

Prólogo de acción

Los suscriptores de Antro Narrativo recibieron una explicación mucho más amplia sobre esta entrada, que como su nombre lo indica, trata de un inicio emocionante y absorbente. Nada de lentitud, monólogos o pensamientos. Movimiento, movimiento y más movimiento. En esta entrada doy 8 consejos sobre escribir acción que pueden ayudar a gestar su obra con este tipo de inicio.

La mayoría de las veces las escenas de acción se incluyen como prólogos, en los cuales se muestran bien sea un acto vertiginoso o un asesinato, para luego dar paso a la historia en sí.

Es uno de mis comienzos preferidos, pues engancha de una vez sin darle tiempo al lector de dejar la lectura.

El inicio de La sangre del Dragón de C.L. Werner.


Sicho giró el cuello dentro del lazo de áspera cuerda donde lo tenía metido. ¿No era ya bastante malo que fueran a ahorcarlo, que encima tenían que prolongar las cosas? La cuerda estaba irritándole la piel hasta el punto de resultar insoportable, y le causaba una comezón que sus manos, atadas a la espalda, no podían aliviar.

Después del final

Algo terrible le sucedió a la humanidad, pudo ser una guerra nuclear, una epidemia de alcances épicos, un desastre sobrenatural, el cambio climático, un ataque de muertos vivientes o de extraterrestres, cualquier cosa. Lo importante en este inicio es que la humanidad ha sido devastada casi en su totalidad.

Y ese grupo sobreviviente es la razón de la historia. La trama girará alrededor de los pocos que quedaron, quienes además de los conflictos sociales, deben enfrentar los efectos de ser los pocos que quedan sobre la faz de la tierra. Esta historia es la que normalmente llamamos Posapocalíptica.

Uno de los ejemplos más reconocidos es el libro Cell de Stephen King.

Día 1 de octubre: Dios está en los cielos, la bolsa está a 10.140, la mayoría de los vuelos llegan a tiempo y Clayton Riddell, un artista de Maine, casi salta de alegría por BoylstonStreet, en Boston. Acaba de firmar un contrato para ilustrar un cómic que le permitirá mantener a su familia con su arte en vez de tener que dar clases. Ya ha comprado un regalo a su sufrida mujer y tiene claro lo que va a regalar a su hijo Johnny. ¿Por qué no también algo para sí mismo? Clay presiente que las cosas van a ir mejor, pero bruscamente se trastorna todo: se produce una devastación masiva, causada por un fenómeno que más adelante llamarán El Pulso, que se reproduce a través del teléfono móvil. De todos los teléfonos móviles. Clay, junto a unos cuantos supervivientes desesperados, es arrojado a una edad oscura, rodeados por el caos, la hecatombe y una masa humana degradada a su estado más primitivo. Esta novela fascinante, absorbente y cruel no solo hace la pregunta «¿Me oyes?», sino que también responde, y de una forma muy, muy inquietante.

Apertura dramática

Dar inicio con una apertura dramática en la cual alguien huye en mitad de la noche lluviosa, hay sombras tras él y por más que aumenta la velocidad, parece que se acercan más y más, es además de divertido, ingenioso. Nuestro perseguido, oculto tras una chaqueta negra, gira en un callejón sucio, está herido y sin armas... la tensión aumenta a cada paso.

Pues eso, es una escena para introducir al bueno o al malo en la historia. En este tipo de apertura las condiciones son óptimas para el perseguidor, que con seguridad es el villano (el viento fuerte parece no afectarle en su camino, mientras que su presa avanza con dificultad).

Esta escena huele a miedo y suspenso. A diferencia del Prólogo de acción, en vez de acción, hay drama, aunque bien puede convertirse más adelante en una escena de acción, según el autor.

En el libro Ojos de Fuego de Stephen King lo encontramos

— Estoy cansada, papá —dijo impacientemente la niña de los pantalones rojos y la blusa verde—. ¿ No podemos detenernos?


—Aún no, cariño.

Era un hombre corpulento, de anchas espaldas, y vestía una chaqueta de pana, usada y raída, y unos sencillos pantalones deportivos de sarga marrón. Él y la niña caminaban cogidos de la mano, calle arriba, por la Tercera Avenida de la ciudad de Nueva York, deprisa, casi corriendo. Él miró por encima del hombro y el coche de color verde seguía allí, rodando lentamente por el carril contiguo al bordillo.

Inicio triste

La primera escena es triste, casi aterradora, con acontecimientos que pueden arrugar el corazón de los lectores, como un funeral, una despedida o un asesinato. En conclusión, las cosas empiezan mal y desde allí se desprende la historia. La realidad puede ser triste y deprimente.

En El Libro del Cementerio de Neil Gaiman nos encontramos con el asesinato de la familia de Bod en sus primeros párrafos.

Cabía una mano en la oscuridad, y esa mano sostenía un puñal, cuyo mango era de brillante hueso negro, y la hoja, más afilada y precisa que una navaja de afeitar. Si te cortara, lo más probable es que ni te enteraras, o al menos no lo notarías de inmediato. El puñal prácticamente había terminado lo que debía hacer en aquella casa, y tanto la hoja como el mango estaban empapados. La puerta de la casa seguía abierta, aunque sólo un resquicio por el que se habían deslizado el arma y el hombre que la empuñaba, y por él se colaban ahora jirones de niebla nocturna que se trenzaban en el aire formando suaves volutas. El hombre Jack se detuvo en el rellano de la escalera. Con la mano izquierda, sacó un enorme pañuelo blanco del bolsillo de su abrigo negro, y limpió el puñal y el guante que le cubría la mano con la que lo había empuñado; después, lo guardó de nuevo. La cacería casi había terminado ya. Había dejado a la mujer en su cama, al hombre en el suelo del dormitorio y a la hija mayor en su habitación, rodeada de juguetes y de maquetas a medio terminar. Sólo le quedaba ocuparse del más pequeño, un bebé que apenas sabía andar. Uno más, y habría acabado su tarea.

Apertura con el villano

Este inicio está relacionado directamente con los anteriores, pues empezar con el villano significa un Inicio triste, una Apertura dramática e incluso un Prólogo de acción. Lo que sucede es que es el momento exacto para caracterizar al personaje antagonista y dejar claro a los lectores quien es el malo en la historia.

La zona muerta de Stephen King abre con un desconocido Greg Stillson, vendedor de biblias ambulante, asesinando a un perro. Más adelante veremos como este personaje es el antagonista principal de la novela.

Luego de entrar en escena y tras unos párrafos de apertura, Greg nos revela su verdadera personalidad

–¡Hijo de puta! –exclamó Greg, furioso y sorprendido, y pateó nuevamente al perro, esta vez con la fuerza necesaria para hacerlo rodar por el polvo. Avanzó de nuevo hacia el animal y le asestó otro puntapié, sin dejar de vociferar. Entonces el perro, con los ojos lacrimosos y el hocico afiebrado, con una costilla fracturada y otra dislocada, comprendió que corría peligro en presencia de ese loco. Pero ya era demasiado tarde. Greg Stillson lo persiguió por el patio polvoriento de la granja, resollando y gritando, con las mejillas empapadas en sudor, y siguió pateándolo hasta que el animal quejumbroso apenas pudo arrastrarse por la tierra. Perdía sangre por media docena de heridas. Estaba agonizando.–No deberías haberme mordido –susurró Greg–. ¿Me oyes? ¿Me oyes? No deberías haberme mordido, perro de mierda. Nadie se cruza en mi camino. ¿Me oyes? Nadie. Le asestó otra patada con la puntera ensangrentada del zapato, pero el animal apenas pudo emitir un gorgoteo ahogado. No era algo que pudiera darle mucha satisfacción. A Greg le dolía la cabeza. Era el sol. La carrera bajo el sol en pos del perro. Podría considerarse afortunado si no se desmayaba. 

Prólogo prolongado

Los que vivimos entre libros, nos hemos identificado con prólogos que podemos llamar relativamente cortos. Un par de páginas descriptivas e introductorias para luego entrar en la historia como tal.

Esto no ocurre en este tipo de inicio, en el cual se desafía lo cotidiano y el autor se explaya en hojas y hojas de preludio. 

Es bastante arriesgado usar un prólogo prolongado, pues el escritor debe saber detenerse en el momento justo para no llegar a convertirse en parte de la historia, cubrir las expectativas del lector y tener concordancia con el resto del libro (No estaría bien un prólogo de cincuenta hojas en un libro de tan solo cien hojas).


En It (eso), Stephen King nos muestra en su prólogo de casi cien hojas, como los personajes principales comienzan su regreso a Derry.

Para terminar, seleccionar el inicio correcto es la clave del éxito en muchas historias, especialmente de ciencia ficción, pues es ahí el momento en que enganchamos al lector o lo echamos todo a la basura.

Sea cual sea la forma de abrir nuestras historias es vital llamar la atención de quien la lee, pero más que llamar su atención, debemos expresar verdadera calidad literaria en cada palabra.

O que lo diga Gabriel García Márquez.

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

Y ustedes ¿Tienen alguna idea para dar inicio a su próxima historia? 
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