¿Cómo escribir una escena de sexo?

En algún momento hemos llegado a considerar el hecho de que vendría bien incluir un encuentro sexual como parte de la trama (a menos que seamos escritores de pornografía o erotismo, en ese caso el momento no importa, ¡tu lector solo desea sexo!).



Si nos arriesgamos a escribir una escena de sexo debemos tener presente que no es fácil. Yo lo he intentado sin mucho éxito, pues a leguas se evidencia mi falta de experiencia sobre el asunto (no falta de experiencia en el sexo, ¡ejem!). El tema es muy complejo y difícil, incluso para escritores galardonados. Si no lo crees, échale un vistazo al listado de escritores que aparecen en el Premio al Mal Sexo en la Ficción.  

En primer lugar, es importante sentirnos cómodos al escribir una escena de sexo real. Si no, no nos arriesguemos, el lector compartirá nuestra incomodidad y despertaremos los sentimientos equivocados. Si por alguna cuestión (religiosa, ética, política, etc.) no nos nace escribir sobre el tema, detengámonos. Como solución podemos recurrir a esa estrategia que nos regala la televisión y que consiste en cortar justo cuando la situación empieza a tornarse candente para reiniciar tras el coito (¿no sabes qué es el coito?) o en la mañana siguiente, con el sol entrando por la ventana y los perros tirados sobre la alfombra, con evidentes señales de trauma psicológico. De esa manera exponemos el asunto sin comprometer nuestra integridad moral.

Supongo que la causa de incomodidad es el temor a exponer algunos aspectos de nuestra vida que son personales y dar una idea al lector (que incluye familia y amigos cercanos) sobre lo que pensamos del sexo.

Otra situación que impide la correcta redacción de una escena de este calibre es que será imposible hacerlo si no hemos experimentado. No significa que si somos vírgenes no lograremos escribirla, simplemente será difícil, teniendo en cuenta que una parte de la creatividad literaria y de la inspiración provienen de la experiencia previa. Si esto ocurre, no nos preocupemos, realicemos una adecuada investigación (existen libros y vídeos que pueden ayudar) o atrévete a dar el primer paso con un amigo/a de confianza, o paga por ello (omite estos últimos consejos).

Si nos hemos decidido a escribir sobre sexo y nos sentimos cómodos, debemos saber escoger a los personajes (sí, los personajes. Debe haber por lo menos dos. De lo contrario sería una escena de masturbación y no creo que queramos escribir sobre eso). Elegir a los personajes es muy importante, ya que las personas tienen relaciones sexuales de diferentes formas: un par de jóvenes que perderán su virginidad tendrán una relación sexual diferente a una pareja que lleva monótonos cuarenta años de matrimonio y que tienen sexo de reconciliación, o de un adicto al sexo que paga a una prostituta para saciar su deseo. El proceso físico puede ser el mismo en los tres casos pero las motivaciones y experiencias pueden ser distintas.

A continuación debemos tener presente si la escena encaja en el género que estamos escribiendo. Como decía en el encabezado, si escribimos pornografía todo vale: los personajes podrán hacerlo en el ascensor, en la oficina, en el cuarto del conserje  y hasta en un parque de diversiones. Nuestros lectores no se opondrán, ya que estarán esperando con ansiedad esos momentos. 

Caso contrario ocurre con otros géneros, en los cuales no podremos incluir escenas por doquier. Por ejemplo, si nuestra ambientación es una novela de zombis en la cual los personajes están huyendo, tendremos pocas oportunidades para una relación sexual (pocas oportunidades, no digo que imposible, al fin y al cabo, nuestra creatividad no posee límites).

Por último, y antes de tratar el tema con profundidad, debemos tener presente no centrarnos demasiado en lo realista que puede ser el momento, pues está comprobado que quien lee este tipo de libros busca algo diferente a lo que podría hallar en su cotidianidad (o acaso la pornografía, para los que la consumen, es cien por ciento realista). Sin embargo, tampoco llevemos las cosas al extremo del sexo anatómicamente imposible.

Uso de palabras


Mi recomendación es evitar el uso excesivo de prosa púrpura y prosa beige.

La prosa púrpura consiste en el maquillaje de la escritura. El autor emplea un lenguaje florido. En ocasiones este tipo de adornos pueden no agradar al lector por el uso de adjetivos centelleantes, rebuscados y hasta cierto punto desconcertantes. Lo pensará dos veces antes de continuar por páginas y páginas de descripciones lentas, mundanas y violetas. Ejemplo de prosa púrpura: su palpitante virilidad se sumergió en el terciopelo de mi ansiedad desbordante, para ser poseída por su gallardía dominante.

¿Sexo púrpura? ¿Sexo beige?
Tampoco es conveniente ir al otro extremo con la prosa beige: pocas descripciones, oraciones simples y ausencia de figuras retóricas. Su pene se introdujo en su vagina.

La adecuada documentación, el tipo de historia, el estilo propio, el tono, nuestro conocimiento del vocabulario, el género y de la época en que transcurren los hechos nos conducirán al uso de los términos precisos.

Anatomía y fisiología

Debemos adquirir un conocimiento práctico de la anatomía humana. Si describimos sexo anatómicamente imposible quedaremos en ridículo, incluso frente a un chico de escuela. Investiguemos. 

¡Pero no investiguemos en las películas y revistas pornográficas! ¡Este tipo de diversión no te hará mejor escritor!

Ve a la biblioteca pública (sí, pregúntale al bibliotecario a ver qué cara hace) o busca en páginas serias de internet. Recuerda, no estás buscando inspiración, estás conociendo el cuerpo humano, sus nombres, funciones y cómo interactúan entre sí al momento del coito.

El tono

Para saber en qué consiste el tono literario puedes pasar por esta entrada.

El sexo vende, es verdad, pero el lector identifica cuando introducimos una escena de sexo de la nada, solo para obtener excitación o parecer interesantes.

La escena debe ser resultado de una serie de situaciones y emociones orgánicas, con una explicación coherente y racional del porqué estas personas decidieron, en ese lugar y momento de la historia, hacerlo. 

En cuanto al tono, este no debe ser demasiado lascivo si ese no es el objetivo de la historia, o si el público al que va dirigido no es el adulto consumidor de erotismo. Debemos cuidarnos de no parecer pervertidos frente al computador y no llevar las cosas al límite de lo desagradable, pues a pesar de lo que creamos, existen aún demasiados tabúes en la sociedad en cuanto a este tema.

Tampoco vayamos al extremo opuesto al demostrar una moralidad censuradora, que prohíbe cualquier intento de sexualidad y plasmar nuestra ideología respecto al sexo (a no ser que el libro trate tal aspecto), más cuando abordamos otros temas como la muerte y la violencia explícita sin tapujos.

Mi consejo es investigar, tener claro el público al que queremos llegar y hacerlo saber al lector antes de que compre nuestro libro. ¿Literatura infantil, adolescente, amas de casa, hombre heterosexual, homosexual, pervertidos de sótano?

Menos es más, más no es mejor

Si evitamos tanto detalle técnico con seguridad saldremos mejor servidos, por paradójico que resulte.

Stephen King nos lo demuestra en La Torre Oscura II

Más tarde, con extrañas galaxias que giraban sobre sus cabezas en lentas espirales, ninguno creyó que el acto de amor hubiera sido alguna vez tan dulce, tan lleno.

He aquí una escena de sexo en la cual, con pocas palabras se logra demasiado. 

La función de una escena de sexo, más que mostrar algo que ya conocemos, es alcanzar algún tipo de desarrollo en los pensamientos y emociones de los personajes.


Menos es más
De nuevo, ocurre lo contrario si escribimos pornografía, en la cual más es mejor, pues entre más detalles se describan, mayores emociones despertamos en el lector. En ese caso nuestra función es usar el mejor armamento y estimular los cinco sentidos. Los olores, sabores, gemidos, las acaricias y las posiciones juegan un papel determinante en la escritura erótica extrema. 

Un último consejo. Es necesario evitar las palabras repetitivas que pueden aparecer cuando describimos acciones, pues al ser el sexo una acción física el énfasis es en lo que está sucediendo más allá de lo que se está pensando.

Menos es todavía más, mucho no es mejor

Aunque el sexo vende y es una experiencia agradable, repetirlo una y otra vez en la lectura puede no serlo. Incluso es aburrido. Los que practicamos el sexo con regularidad (presuntuoso) sabemos que pocas veces varía, pues si una posición específica es la que nos excita hasta el orgasmo, siempre buscaremos hacerla y evitaremos variar.

Imagínate, páginas y páginas enteras describiendo la posición del perrito. Cansa, ¿verdad? Además, siendo honestos, los penes y las vaginas, a simple vista, no son órganos muy hermosos que digamos.

Existen escritores talentosos capaces de hacer cada encuentro sexual único, irrepetible y poco aburrido, pero son expertos. Nosotros no lo somos, así que no nos arriesguemos. Menos es más: variemos los tonos, los lugares, las motivaciones y el enfoque de los personajes. Si logramos hacerlo, habremos triunfado.

Caracterización de los personajes

La escena de sexo puede ser una herramienta bastante útil para profundizar en los personajes de nuestra historia.

Por medio de la desnudez podemos mostrar algunas partes del cuerpo que pasaban inadvertidas y que pueden terminar de darle forma al personaje. Por ejemplo, un tatuaje intrigante en una nalga, un pirsin o una cicatriz, pueden ser el punto de partida para una historia secreta.

También nos sirve para conocer cómo reaccionan los personajes cuando son estimulados, golpeados o violentados. ¿Cómo es su comportamiento cuando está en la cama? ¿Igual? ¿Cambia? ¿Aquella chica callada y tímida gusta del masoquismo? ¿Ese joven agresivo y vulgar es todo un caballero delicado en la cama? Lo tienen a la orden.

Los lectores pueden llevarse una grata sorpresa ante una escena en la que aquel ser repugnante de la historia se convierte en un amante espectacular. Todo está en la creatividad.

¿Dónde hacerlo?

En cualquier lugar. Cuando digo en cualquier lugar, es en cualquier lugar. Sin embargo, teniendo en cuenta la cultura y las normas de comportamiento público, es preferible hacerlo a cabo en la intimidad del hogar (a menos que hablemos de exhibicionismo), un lugar aislado o por lo menos a puerta cerrada. El dormitorio es el más usado, pero cualquier lugar de la vivienda es factible, desde la ducha hasta las escaleras (continúo presuntuoso).

Dos personas en un viaje tendrían sexo en el asiento trasero o en el asiento del conductor, quizás en un motel, aunque este vendría bien para los amantes. Dos compañeros de oficina lo harían a puerta cerrada sobre el escritorio, si les gusta el riesgo.

Aquí entra nuestra capacidad de describir el espacio y el ambiente. Crear atmósfera de peligro (para los amantes que usan el baño de una discoteca), de romanticismo (para los novios que tienen su primera vez o los esposos), de lujuria (para los aventureros que no pueden resistir la tentación). Aunque un escritor capacitado puede convertir el rapidito del baño en un momento romántico e inolvidable 

Los feos también lo hacemos

Aprendiendo de los expertos
Importante, no solo los personajes principales, de apariencia perfecta y cuerpos esculpidos, deberían tener relaciones sexuales. Esto nos lo ha vendido la televisión. Cualquier personaje de tu historia, independiente de su físico, estado civil o situación, puede ser incluido en este tema. Al fin y al cabo, todas las personas sentimos deseo sexual. Es obvio que algunos tendrán menos oportunidades de encontrar pareja o ser aceptados o no despertarán sentimiento alguno por sus defectos. Tengamos en cuenta que determinadas limitaciones físicas pueden impedir que un personaje tenga sexo con normalidad. No importa, no seamos excluyentes y añadamos realismo a la historia.

Finalmente, sobra decir que debe haber desnudez, o por lo menos alguito. Si no nos sentimos a gusto describiendo un cuerpo desnudo, desistamos de hacerlo.

Uf, que larga resultó esta entrada. Les recuerdo que ya está a la venta mi novela Héroes de cajón. Aunque no hay sexo, encontrarás humor, personajes negros (¡qué sorpresa!), protagonista femenina (me atreví en primera persona) y superhéroes. 

Si ya la leíste agradezco cualquier comentario en Amazon o Goodreads. Y enhorabuena por una reseña. 

Besos, abrazos y mucho sexo, consentido y tal.

9 comentarios:

  1. Escribir una escena de sexo tiene que ser super interesante jeje, aunque con un pene pequeño no creo que llegues muy lejos, si quieres aumentar el pene tienes que hacer una serie de cosas.

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  2. Hola Piper.
    Dentro de una novela, quise
    Introducir una escena de sexo. Escribí una escena tan detallada que me ocupó 25 páginas. Sí, puedes reírte. Es realidad y quiero que se mantenga así de verdadero, pero sin embargo no estoy muy satisfecho con el lenguaje. Sobre todo con el nombre repetido de las cosas. He dedicado mucho tiempo en este relato. He cambiado una y otra vez el nombre de las cosas, pero efectivamente ni quiero caer en narración púrpura ni en la beige. Conozco muy bien la frase menos es más, pero es que quise, desde el primer momento escribir un texto en que sin ser pornográfico, fuese como la vida misma. No sé si he conseguido explicarme bien y tampoco sé pedir qué tipo de ayuda, para que esas páginas tengan el brillo final que no sé bien cómo encender. Gracias por escucharme Piper. Quizá puedas ayudarme y por eso te escribo mi preocupación. Gracias por tu atención. Un entrañable saludo.

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    1. Hola Alfonso.
      ¿25 paginas? Vaya que estabas inspirado. Creo que más allá de su está correcta la extensión o no, deberías analizar varios puntos:

      1. ¿En verdad es necesaria toda la información que planeaste? ¿La has pasado a algún lector para que te de su opinión? Un tercero podrá ver la escena con otros ojos.

      2. ¿El tono y la temática de tu relato merece esa escena?

      3. ¿La escena merece tanta atención y quizás estés opacando otra trama o a personajes? La intención de la escena es lo primordial.

      Debes verla con ojo crítico más que con ojo de autor, porque para nosotros esas obras son como hijos pequeños. Por más que las leemos no logramos verle defecto alguno.

      Hazte esas preguntas y responde con sinceridad.

      Chao, cuídate mucho.

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  3. Supongo que el tono siempre implica un punto fuerte a la hora de relatar una serie de acciones que pueden ir acorde al genero literario o suceden como una situación sorpresiva que pueden arruinar la experiencia del lector. No soy un lector de novelas eroticas asiduo pero he leído escenas y han estado al tono pausado y natural, aunque a veces cansan cuando no es la escena de sexo en si, sino la actitud de los personajes dejan que desear.

    En mi caso he intentado escribir una historia de ciencia ficción situada en un mundo post-apocaliptico por invasión de seres extraterrestres, donde una muchacha de 15 años sin un desarrollo emocional al ser apartada de toda esfera social por ser un especie hibrida de invasores e invadidos es adoptada por una suerte de hermana mayor, otra muchacha de 24 años que vive la vida siendo una cazadora de estos seres invasores, quien a perdido compañeros y ahora se encuentra en un parón al ser la única de su grupo.

    La intención es la relación de ambas en este mundo, donde siento que es preciso una interacción de ambas que vaya ganando terreno al punto de cuidarse ambas las espaldas, y que lleguen a una situación amorosa me parece algo natural, ya que por experiencia propia se que en estas etapas de desarrollo la confusión de pareja es constante y no es extraño relaciones homosexuales entre amigas.

    Lo que me preocupa es el detalle y los momentos de intimidad, porque seguramente sexo habra, pero sinceramente relaciones entre mujeres no las conozco en intimidad, relatos o conversaciones que he tenido las abordan como una etapa loca donde no hubo logica ni amor, solo la curiosidad de probar, pero como la situación de ambas muchachas es especial por el mundo en que habitan creó que no podre abordarlo sin dificultades.

    ¿Algunos consejos que me podrías dar para darle forma a la relación de ambas muchachas?

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    1. Es sencillo, una relación entre dos mujeres no tiene porque ser algo del otro mundo. Las mujeres sienten el mismo cosquilleo que los hombres, besan igual y se entregan igual. No estigmatices tu escritura por la orientación natural, pues esta debe fluir con naturalidad. Si intentas forzar este tipo de relaciones será demasiado evidente para el lector y quedarás mal.

      Esta entrada de Jennifer Moraz http://www.jennifermd.com/2017/02/como-escribir-personajes-lgbt.html y esta de Rafael de la Rosa http://www.dragonmecanico.com/2017/02/personajes-lgbt-son-necesarios.html?utm_campaign=digest&utm_medium=email&utm_source=app&m=1 te ayudarán a comprenderlo.

      Espero haberte servido.

      Cuídate

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    2. Muchas gracias por darte el tiempo, chequeare los links que me has dado.

      Saludos

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  4. Hola!

    Bueno yo venia a ver como escribir una escena, quiero añadir una segunda escena ya que en la primera me ayudaron a escribirla pero ahora yo quiero intentar escribir una asi, es la primera vez que me salgo de mi zona de confort por asi decirlo y estoy escribiendo de este tema, creo que no me quedo mal para ser la primera vez, tan solo me llevo escribir 2 hojas y media la escena con una pequeña introducción como para que supieran que venia la escena, la verdad no tengo nada de experiencia con el sexo, lo estoy escribiendo como lo voy imaginando, aunque tuve una idea ya que leí un poco de 50 sombras de grey, claro quite la parte sadomasoquista.


    Si pudieras darme un consejo estaría perfecto, en realidad me ayudaría mucho, Gracias

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  5. Me parece interesantísimo el tema que abordas en este artículo y cómo lo expones. Precisamente en uno de los relatos del que me siento más orgullosa, la escena de sexo casi da al traste con la historia. Me pasé de un extremo a otro: del púrpura al beige que señalas. Ni sé cuántas veces pude reescribirla y a día de hoy sigue sin convencerme, y a quienes han leído el relato en cuestión les sucede igual. Me hubieran venido genial entonces, todas estas recomendaciones que nos haces ahora. Mil gracias, por un artículo tan bien desarrollado. Creo que puede ser de gran ayuda. Cuentas con nueva suscriptora/seguidora.
    Un abrazo.

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    1. Hola Rebeca. Yo decidí, en algún momento de mi carrera, dejar a un lado las escenas de sexo, a no ser que sea estrictamente necesario. No te imaginas lo mucho que sufro creándolas. Si omito detalles, si incluyo humedad, cómo expresar dolor, frustración placer. No, gracias. Así estoy bien. Como dice el consejo, menos también es más. Gracias por pasarte, Rebeca.

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