La entrevista: ¿Qué piensan los grandes autores? J. R. R. Tolkien

"Entrevista a JRR TOlkien vídeo youtube el Señor de los Anillos"

Continuando con nuestra serie, hoy recrearemos una entrevista realizada al genial Tolkien, creador de novelas clásicas de alta fantasía como El Hobbit y El Señor de los Anillos.

Desde mi punto de vista es una entrevista bastante escueta y puede que los que se tomen la molestia de leerla queden con un extraño sentimiento de saber más. De todas maneras el fin de esta entrada es conocer más a fondo a los escritores que tan buenos ratos nos han hecho pasar.

Como no es posible hallar un vídeo, he recurrido a la traducción escrita, aunque he encontrado el audio en inglés pero al parecer es demasiado pesado, por lo que si alguno sabe como insertar ese tipo de formatos se lo agradezco.

Emitida por primera vez en enero de 1971 en el programa de la BBC Radio 4 "Now Read On...". El entrevistador fue Dennis Gerrolt

"Entrevista a JRR Tolkien"

Tolkien.- ...mucho antes de escribir El Hobbit, y mucho antes de construir la mitología de ese mundo.

Gerrolt.- Así pues, ¿usted tenía una especie de esquema sobre el cual trabajar?

T.- Sí, sagas inmensas... fue absorbido como lo fue El Hobbit mismo, El Hobbit no era en principio parte de todo eso, pero apenas se movió hacia el mundo se movió también hacia sus actividades.

[efecto realista de encendido de un fósforo, por la BBC]

G.- Entonces, sus personajes y su historia fueron los que en verdad se hicieron cargo.

T.- [enciende la pipa]

G.-  Dije "se hicieron cargo", no quiero decir que usted estaba completamente bajo su hechizo o algo parecido...

T.- Oh no, no, no me dedico en absoluto a soñar, no es en modo alguno una obsesión. Uno tiene la sensación de que en ese punto A, B, C, D, de que sólo A es correcto, y debe esperar a ver qué pasa. Por supuesto, tenía mapas. Si uno va a escribir un historia complicada debe trabajar según un mapa, si no, después ya nunca podrá hacer un mapa. Creo que al final las lunas, las lunas y el amanecer salieron según lo que efectivamente eran en esta parte del mundo en 1942. [la pipa se apaga]

G.-  Comenzó a escribirlo en el ‘42, ¿no?

T.- Oh no, empecé apenas estuvo terminado El Hobbit – en los años ‘30.

G.-  Y terminó justo antes de que se publicara...

T.- Escribí el último ... alrededor de 1949 – recuerdo que al final llegué literalmente a llorar. Pero luego, por supuesto, hubo una impresionante cantidad de revisiones. Mecanografié la obra entera dos veces, y muchas veces por partes, en la cama o en un ático. Por supuesto, no podía pagar un tipeado. También hay algunos errores, y además, [vuelve encender la pipa] me divierte decirlo, porque supongo que estoy en una posición en la que ya no importa lo que la gente piense de mí; hay algunos errores terribles de gramática, que, viniendo de un Profesor de Lengua y Lit Inglesas, son bastantes sorprendentes.

G.-  No había notado ninguno.

T.- ¡En un momento usé bestrode como participio pasado de bestride! [se ríe]

G.-  ¿Tiene algún sentimiento de culpa por el hecho de que un filólogo, un Profesor de la Lengua Inglesa con la que usted estaba comprometido, con los orígenes reales de la lengua, haya dedicado gran parte de su vida a algo ficticio?

T.- No. ¡Estoy seguro de haber hecho mucho bien a la lengua! Hay una buena cuota de sabiduría lingüística en esto. No siento ningún complejo de culpa por El Señor de los Anillos.

G.- ¿Siente un afecto particular por esas cosas confortables y hogareñas de la vida que representa la Comarca: el hogar, la pipa, el fuego y la cama; las virtudes hogareñas?

T.- ¿Usted no?

G.-  ¿Usted sí, Profesor Tolkien?

T.- Por supuesto que sí.

G.- - ¿Siente un afecto particular por los Hobbits?

T.- Es por eso que me siento como en casa... La Comarca es muy similar al tipo de mundo en el que comencé a ser consciente de las cosas, y que fue más incisivo para mí dado que no nací aquí, nací en Bloomsdale, Sudáfrica. Era muy joven cuando volví, pero al mismo tiempo eso deja su marca en la memoria y la imaginación aunque uno piensa que no. Si el primer árbol de Navidad de uno es un eucalipto marchito, y normalmente lo molestan el calor y la arena... entonces, haberse encontrado en una tranquila aldea de Warwickshire exactamente en la edad en que se despierta la imaginación, creo que engendra un amor particular por lo que podríamos llamar la campiña de las Midlands centrales de Inglaterra, basada en la buena agua, las piedras y los olmos, y los ríos pequeños y tranquilos, y así, y por supuesto la gente rústica alrededor.

G.-  ¿A qué edad vino a Inglaterra?

T.- Supongo que tenía tres años y medio. Muy incisivo, por supuesto, porque una de las razones por las que la gente dice que no recuerda es... es como estar sacando una fotografía todo el tiempo con una misma placa. Los cambios leves provocan borrones. Pero si un niño tiene un cambio brusco como ése, es consciente. Lo que trata de hacer es adecuar los recuerdos nuevos a los viejos. Tengo una imagen perfectamente clara y vívida de un casa que, ahora lo sé, es un pastiche embellecido de mi propia casa en Bloemfontein, y de la casa de mi abuela en Birmingham. Todavía recuerdo que iba por la calle en Birmingham y me pregunté que pasó con la amplia galería, qué pasó con el balcón. En consecuencia, recuerdo las cosas extremadamente bien, recuerdo que me bañaba en el Océano Índico cuando aún no tenía dos años, y lo recuerdo muy claramente.

G.- Frodo acepta la carga del Anillo, y representa, como personaje, las virtudes del largo sufrimiento y la perseverancia, y por sus acciones casi podríamos decir que, en el sentido budista, "adquiere mérito". Se convierte, de hecho, casi en una figura de Cristo. ¿Por qué eligió a un mediano, un hobbit, para ese rol?

T.- No. No elegí tanto, escribí El Hobbit, usted sabe... lo único que hice fue seguir adelante desde el punto en que había quedado El Hobbit. Tenía hobbits entre manos, ¿no?

G.-  Cierto, pero no hay nada particularmente propio de Cristo en Bilbo.

T.- No...

G.- Pero enfrentado a los más tremendos peligros se sigue esforzando por continuar, y lo consigue.

T.- Pero eso más parece, supongo, una alegoría de la raza humana. Siempre me ha impresionado el hecho de que sobrevivamos por el coraje indomable de gente bastante pequeña contra dificultades imposibles: junglas, volcanes, bestias salvajes... siguen adelante con esfuerzo, en cierto modo casi ciegos.

G.-  Me pareció concebible que Midgard fuera la Tierra Media [Middle-earth], o que tuviera alguna conexión. ¿Es así?

T.- Oh, sí, son la misma palabra. La mayoría de la gente ha cometido el error de pensar que la Tierra Media es una especie particular de Tierra, o que es otro planeta del tipo de la ciencia ficción, pero es sólo una palabra anticuada para este mundo en el que vivimos, según la imagen de que está rodeado por el Océano.

G.-  Me pareció que la Tierra Media era, en cierto sentido, este mundo, como dice usted, pero en una era diferente.

T.- No... sino en una etapa diferente de la imaginación.

G.-  ¿Tuvo la intención de que en El Señor de los Anillos algunas razas representaran ciertos principios: los Elfos la sabiduría, los Enanos la habilidad, los Hombres el buen gobierno y la batalla, y así?

T.- No tuve la intención, pero cuando uno tiene estos pueblos entre manos tiene que hacerlos distintos, ¿no? Bueno, por supuesto, todos sabemos que sólo podemos trabajar con la humanidad, es la única arcilla que tenemos. Todos querríamos –o al menos una gran parte de la raza humana–, a todos nos gustaría tener mayores poderes mentales, mayores poderes para el arte, con lo cual quiero decir que disminuiría la distancia entre la concepción y el poder para la ejecución, y quisiéramos un tiempo más largo, si no indefinido, para seguir conociendo más y creando más. Por lo tanto, los Elfos son en cierto sentido inmortales. Tuve que usar "inmortal", no quise decir que fueran inmortales eternamente, simplemente que son muy longevos y que su longevidad dura probablemente tanto como la habitabilidad de la Tierra. Los Enanos, por supuesto, son de un modo bastante obvio... ¿no diría usted que le recuerdan a los Judíos? Sus palabras son obviamente semíticas, construidas para que fueran semíticas. Los Hobbits son sólo gente inglesa rústica, hecha de corta estatura porque eso refleja (en general) el corto alcance de su imaginación; no el corto alcance de su coraje y su poder latente.

G.-  Ésa parece ser una de las grandes fuerzas del libro, ese enorme conglomerado de nombres; uno no se pierde, al menos después de la segunda lectura.

T.- Me alegra mucho que me diga eso, porque me tomé mucha molestia en el asunto. También eso me da un gran placer, un buen nombre. Siempre que escribo empiezo por un nombre. Deme un nombre, y éste produce un historia, normalmente no al revés.

G.-  De las lenguas que conoce, ¿cuáles le fueron de mayor ayuda al escribir El Señor de los Anillos?

T.- Oh... de las lenguas modernas, yo diría que el galés siempre me ha atraído por su estilo y sonido más que ningún otro, aunque al principio sólo lo vi escrito en vagones de carbón, siempre quise saber más de qué se trataba.

G.-  Me parece que la música del galés se trasluce en los nombres que ha elegido para las montañas y los lugares en general.

T.- Y mucho. Pero una influencia muy rara y potente sobre mí fue el finés.

G.-  ¿Debe considerarse al libro como una alegoría?

T.- No. Detesto la alegoría apenas la huelo.

G.-  ¿Considera que el mundo está decayendo como decae la Tercera Edad de su libro, y ve un Cuarta Edad para el mundo, nuestro mundo, en el presente?

T.- A mi edad, soy exactamente el tipo de persona que ha vivido a través de uno de los períodos de más rápido cambio conocidos por la historia. Seguramente nunca podría haber otra vez tanto cambio en setenta años.

G.-  Hay a lo largo de todo El Señor de los Anillos una cualidad otoñal, y en un caso un personaje dice "el relato continúa, pero yo parezco haber caído fuera de él"... aunque todo está decayendo, desvaneciéndose, al menos hacia el final de la Tercera Edad cada decisión parece terminar con alguna tradición. Esto me parece como "El antiguo orden cambia, dando lugar al nuevo, y Dios se manifiesta de muchos modos" de Tennyson. ¿Dónde está Dios en El Señor de los Anillos?

T.- Se lo menciona un o dos veces.

G.-  ¿Es el Único?

T.- El Único, sí.

G.-  ¿Es usted ateo?

T.- Oh, soy católico romano. Católico romano practicante.

G.-  ¿Desea que se lo recuerde principalmente por sus escritos sobre filología y otros asuntos o por El Señor de los Anillos y El Hobbit?

T.- No creo que hay mucho que decidir en el asunto; si es que se me llega a recordar, será por El Señor de los Anillos, estoy seguro. ¡Será como el caso de Longfellow, la gente recuerda que Longfellow escribió Hiawatha, y olvida que fue Profesor de Lenguas Modernas!

Me mata la curiosidad y dejo abierto el debate... ¿Qué habrían preguntado ustedes si hubiesen tenido el placer de entrevistar a Tolkien?

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